<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422</id><updated>2009-10-23T06:02:50.641-07:00</updated><title type='text'>Crónicas de los Grifos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-7598104749067847824</id><published>2009-01-04T18:12:00.001-08:00</published><updated>2009-01-04T18:54:12.349-08:00</updated><title type='text'>Un reencuentro en el camino</title><content type='html'>El sol se alzaba ya muy alto en el cielo cuando Liviann se detuvo a descansar. Llevaba ya buena parte de la mañana caminando por los bosques siempre verdes de Elwyn, y su estómago había empezado a reclamar la atención debida. Con tranquilidad, la muchacha se dirigió a un árbol cercano y se sentó a su sombra mientras rebuscaba en su alforja algo de pan y queso y un poco de vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soplaba una ligera brisa juguetona, y el bosque cantaba un arrullo adormecedor al son del viento. Si no fuera porque su determinación estaba por encima de la desidia, se hubiera echado allí mismo a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos de ella revoloteaba su pequeño compañero, rodeado de la neblina de azufre que le era tan característica. Lo cierto es que la hechicería tenía sus contrapuntos a la vida social, y el azufre era uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Al menos no tengo que darle de comer".-pensó mientras observaba cómo se entretenía en aterrorizar a la población de gorriones del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba dando un bocado a un mendrugo de pan cuando se detuvo, alzando la cabeza: había oido algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guardó la comida en la alforja y se puso en pie, mirando a todos lados. Habría jurado que se trataba de un grito de terror, pero no conseguía ver nada por ningún lado. Con un gesto automático de la mano atrajo hacia sí a su sirviente sobrenatural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces volvió a oirlo, el grito de pánico de una persona, aunque le era imposible estar segura de si hombre o mujer, y si elfo, humano o qué otra raza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echó a correr hacia el lugar de origen del sonido mientras iba recitando mentalmente un par de conjuros de protección, sólo por si acaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el bosque tocó a su fin y Liviann se encontró a la orilla de un riachuelo y, junto a la orilla, una escaramuza bastante desigual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un joven corría como alma que lleva el diablo llevando en las manos un cofre. Tras él, docena y media de murlocks corrían con gritos guturales de odio, lanzando flechas, sortilegios y blandiendo a poca distancia las espadas. Era un muchacho delgado, de piel azulada y pezuñas en vez de pies. Liviann conocía desde hacía poco a los draenei, y aún le sorprendían un poco cuando se los encontraba, ya que no eran muy frecuentes en Ventormenta. Sólo había una excepción en esa regla no escrita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensárselo mucho, Liviann alzó las manos enviando proyectiles de luz negra contra los murlocks que se encontraban más cerca del joven. Desprevenidos, no pudieron hacer nada por evitar la colisión y cayeron al suelo, malheridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Corre!-gritó Liviann al muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero fue demasiado tarde. Media docena de flechas se ensartaron en su espalda y el joven cayó inerte sobre el suelo, sin vida antes de tocar tierra. El cofre se desprendió de las manos del joven y se abrió, dejando al descubierto unas monedas de plata y un par de joyas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liviann observó cómo los murlocks cubrían al muchacho muerto y guardaban el contenido nuevamente en el cofre, mientras ella permanecía en el linde del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que por unas baratijas así alguien tenga que perder la vida...-murmuró para sí la hechicera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, uno de los murlocks alzó la cabeza y miró con sus ojos saltones hacia donde ella estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, oh...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lanzando un grito gorgoteante, el murlock alzó una lanza en alto y señaló hacia la muchacha. Los demás reaccionaron y emprendieron la carrera nuevamente, esta vez hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liviann reaccionó rápido, y lanzó una primera andanada de proyectiles mágicos que redujeron un poco el número de sus adversarios, pero seguían siendo bastantes. Su arcano compañero hacía cuanto podía también con sus propios hechizos, pero el número aún era inquietante, y la distancia más aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que se impone correr.-Alcanzó a decir ella antes de dar media vuelta y huir del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las flechas se clavaban a escasos centímetros de ella gracias a un hechizo escudo que había levantado justo antes de toparse con los murlocks, pero era preocupante la certeza con la que disparaban, y lo seguidos que venían los proyectiles. El hechizo no duraría eternamente y empezaba a quedarse sin fuerzas para devolver la réplica a los ataques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrió sin descanso esquivando ramas y socavones, intentando no mantener la línea recta para no proporcionar un objetivo fácil a sus perseguidores, mientras maldecía en voz baja la imprudencia del joven y su ímpetu a la hora de acudir al rescate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto el bosque terminó y se alzaron ante ella unas rocas en forma de herradura. A lo alto el camino parecía seguir, pero no tenía tiempo de subir aquella pendiente. Se dio la vuelta y se enfrentó a los murlocks. Aún quedaba una buena docena en pie, aunque ella estaba bastante cansada y calculaba que, como mucho, podría con otros tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los murlocks se habían detenido a unos pasos de ella, evaluándola, con los arcos listos e, incluso, algunos de ellos parecían estar invocando hechizos de ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenía que haberme quedado comiendo en vez de haber intentado ayudar a ese imbécil.-se dijo en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto la sombra de las rocas que tenía tras ella aumentó, alargándose ligeramente, como si la pendiente hubiera crecido de forma espontánea. Se oyó un estruendo cuando algo cayó justo a su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Admitámoslo, mi hermosa zingarilla,-dijo una voz grave y profunda detrás de ella, antes de que pudiera girarse.- no creo que veamos el día en que dejes de hacer esas cosas y, si no lo hicieras, dudo que fueras tú misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liviann volvió la cabeza llena de alegría. El que había hablado era su excepción draenei particular, Abrahamkalei, mago, compañero y amigo suyo desde hacía ya mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Grandullón!-dijo ella sonriendo.-¿qué haces aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mmm, creo que podemos debatir esa cuestión dentro de un instante. Nuestros amigos aquí presentes están a punto de ponerse hostiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A punto?-dijo Liviann volviendo a mirar a los murlocks, que les miraban confusos.- ¡A punto de ponerme hostil estoy yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un gesto violento las manos de Liviann prendieron fuego, con unas llamas verdes y negras que no aguardaban nada bueno. Junto a ella, Abrahamkalei movía sus manos envueltas en llamas anaranjadas, creando unos proyectiles de fuego que danzaban sobre sus palmas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no llegaron a consumar el ataque. Uno a uno, los murlocks fueron reculando, con cautela al principio, con celeridad después, y al final la hechicera y el mago quedaron solos en el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, -dijo el draenei.-creo que esto resuelve la primera cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liviann se giró sobre sus talones y se abalanzó sobre el enorme draenei sonriendo. Él la recogió entre sus brazos y dio un giro, haciendo revolotear las túnicas de ambos. Mientras la abrazaba le dio un afectuoso beso en la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me alegro de verte zingarilla.-dijo el mago mientras volvía a ponerla en el suelo.- Hacía ya demasiados días que no te veía, y empezaba a echarte de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿"Empezabas"?.-dijo ella con mirada traviesa.- ¡Admítelo, me echaste de menos nada más marcharte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven mago rompió a reir con una carcajada larga, profunda y llena de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy culpable.-dijo riéndose aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también te echaba de menos, grandullón. ¿Qué tal por la capital de tu gente?-dijo Liviánn cogiéndole del brazo con cariño.-¿Alguna noticia interesante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entre los draenei pocas cosas interesantes, la verdad.-dijo con tono ausente, como recordando.-Aunque sí que he recibido noticias que nos atañen a ti y a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liviann miró a los ojos a su amigo, que ahora estaba más serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En Bruma Azur me encontré con Abrahamdale. Han convocado una reunión de los Caballeros del Grifo. Algo está ocurriendo y debemos acudir al Peñón del Grifo antes de la próxima Luna Llena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liviann observó el gesto serio de su amigo y se puso seria a su vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que significa,-dijo de pronto volviendo a sonreir.-que he sido bendecido una vez más con tu compañía, zingarilla hermosa, a menos que quieras viajar tu sola hasta el Peñón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hechicera rompió a reir con una risa cristalina y sincera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que podré soportarlo.-dijo saltando sobre el cuello del draenei y besándole la mejilla.-¿Nos vamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Adelante pues!-grito él mientras los dos comenzaban la marcha a Ventormenta, desde donde partirían rumbo al Peñón del Grifo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-7598104749067847824?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/7598104749067847824/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=7598104749067847824' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/7598104749067847824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/7598104749067847824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2009/01/un-reencuentro-en-el-camino.html' title='Un reencuentro en el camino'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-3635021053004753844</id><published>2008-04-05T16:15:00.000-07:00</published><updated>2008-04-06T05:59:07.015-07:00</updated><title type='text'>11.Los ojos del pantano</title><content type='html'>-¡Por todos los dioses!-gruñó Gromli.-Odio este sitio. Dan ganas de prenderle fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ponte a la cola.-respondió Alïra espantando a un insistente enjambre de mosquitos con la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tampoco es que fuera a arder así como así.-respondió Hekthoren.-Hay tanta humedad aquí que la armadura se me va a oxidar antes de contar hasta tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Además, todo tiene una razón de ser en la naturaleza, no podemos quemarlos así por las buenas.-intervino Kitai.-Hasta estos asquerosos pantanos tienen una función en el conjunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, ponernos de los nervios.-dijo Gromli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Silencio chicos, oigo algo.-dijo de pronto Wulbaif interrumpiendo su conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaban ya tres días vagando por los pantanos de Marjal Revolcafango en una marcha lenta y agotadora que, por lo demás, no les había reportado apenas ningún resultado tangible. Seis días desde que partieron de Menethil, lo que les dejaba apenas tiempo para resolver aquel enigma y llegar al Peñón para reunirse con los demás, y ninguna de las dos misiones parecía tener menor prioridad que la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su señal los cuatro guardaron silencio y se pusieron en guardia, atentos a los sonidos del pantano, mientras Wulbaif se adelantaba con cautela para reconocer el lugar. Al cabo de unos instantes oyeron con claridad un sonido que no pertenecía a ese sitio: risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif reapareció al cabo de unos instantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hay alguien ahí delante.-dijo en voz baja haciendo señas para indicarles la dirección. Alzó la mano con cuatro dedos levantados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cinco se apartaron un poco del origen de las risas y se agazaparon junto al tronco de un árbol moribundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Defias?-preguntó Hekthoren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tres hombres y una mujer, bien armados. Llevan el fajín rojo de los Defías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A lo mejor podemos sonsacarles algo...-dijo Alïra con voz esperanzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esperemos,-dijo Wulbaif.-aunque no lo veo muy claro. La gente que sabe cosas no suele patrullar un pantano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En cualquier caso,-dijo Hekthoren desenvainando la espada.-están en nuestro camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú lo has dicho Hek.-dijo Gromli con una sonrisa maliciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De acuerdo pues.-dijo Kitai.-¿vamos a por ellos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asintiendo con la cabeza, los cinco avanzaron de nuevo hacia las voces con suma cautela, ocultándose entre los troncos de los árboles y los altos matorrales que plagaban el pantano. Las voces cada vez sonaban más cercanas, hasta que por fin les vieron, caminando despreocupadamente por una pequeña colina, a muy poca distancia de ellos. Caminaban justo en su dirección, y pronto se los encontrarían de frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son unos exploradores nefastos.-susurró Kitai.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O están dando un paseo, o no esperan compañía de ningún tipo.-dijo Gromli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O simplemente son idiotas. Escondéos.-dijo Wulbaif al tiempo que se ocultaba tras el tronco de un árbol. Hekthoren, de complexión más grande que el resto de sus compañeros, imitó a Wulbaif ocultándose tras otro árbol, mientras que Gromli se agazapó tras un matorral junto a su lobuno compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alïra ocultó sus ropas en su capa de viaje y adoptó una expresión confusa, mirando alrededor como si buscara el camino correcto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kitai, por su parte, se limitó a fundirse con el entorno, como sólo los de su clase sabían hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los arbustos se movieron y los cuatro Defías aparecieron frente a Alïra, deteniéndose en seco, sorprendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya, vaya.-dijo la mujer.-¿y tú quién diablos eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alïra se giró, fingiendo sorpresa y después alivio. Se acercó un poco a los cuatro maleantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, gracias a los dioses!-exclamó con voz inocente.-Pensé que iba a pasar aquí el resto de mis días sin poder volver a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer la miró con ojos suspicaces. Los tres hombres con otro tipo de ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te has perdido?-preguntó.-Estás muy lejos de cualquier parte habitada para estar perdida. ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé.-dijo una inocente Alïra.-Llevo días caminando sin saber por dónde voy. Este lugar es tan confuso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer desenvainó la daga que llevaba metida en el fajín. Guardó silencio unos instantes, como sopesando la situación. Al cabo de un rato negó con la cabeza y se dio la vuelta, dando la espalda a Alïra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Matad...-empezó a decir, pero al girarse había visto a Hekthoren, apostado en el tronco a espaldas de los cuatro rufianes, y a Wulbaif al otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuvo tiempo de reaccionar. Alïra gritó una orden y la mujer se desplomó, inconsciente, merced al hechizo que había estado preparando. Sus tres compañeros se llevaron las manos al cinto aún con gesto aturdido, pero Hekthoren casi al unísono había dejado inconsciente a uno, golpeándolo con la empuñadura de la espada. Kitai apareció casi de la nada junto a otro, hundiéndole el puño y haciéndole perder el sentido. El único que quedaba en pie se giró hacia Hekthoren y Kitai, sólo para notar movimiento a su espalda y el filo de una espada acariciándole el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Suelta el cuchillo.-dijo Wulbaif.-Tenemos que hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuchillo no emitió sonido alguno al caer al suelo, amortiguado por la hierba y la tierra blanda del pantano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;-No me puedo creer que tengamos tan mala suerte.-gruñó Gromli.-¡No saben nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif permanecía en silencio junto a la hoguera. La noche había caído hacía un par de horas y la temperatura había descendido considerablemente. Kitai se había marchado al caer la noche para reconocer el terreno, mientras que Hekthoren y Alïra se habían encargado de atar concienzudamente a los prisioneros. Gromli había regresado hacía unos instantes de conseguir algo para la cena, mientras que su peludo compañero se encargaba de montar guardia y avisar de cualquier criatura peligrosa que oliera cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif meditaba después de haber interrogado a los cuatro Defías. Acababa de contarle a Gromli el resultado de sus pesquisas, y el humor del enano se había empeorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía culparle, él estaba igual de frustrado, y estaba convencido de que los demás también. Aquella búsqueda estaba resultando demasiado compleja, y detestaba ir contra el tiempo en este asunto. Habían sido seis días bastante incómodos para todos, por decirlo con suavidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif, mientras tanto, seguía pensativo mirando al fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a Theramore se habían puesto en contacto con Lady Arissa, que gobernaba la pequeña ciudad portuaria y, para horror de Wulbaif, Arissa se había mostrado tan sorprendida por la noticia de la desaparición del monarca como él mismo al enterarse: no había llegado ninguna noticia de la visita del monarca, ni mucho menos había atracado en Theramore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque Lady Arissa se puso a su disposición y les ofreció hombres para ayudarles, Wulbaif rechazó la oferta, considerando que era mejor llevar aquel asunto de forma discreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada en el castillo, nada en los muelles. Ninguna noticia del barco. Habían encontrado tres navíos que habían recorrido la misma ruta, y ninguno había visto ni a piratas, ni la más mínima tormenta... nada. Sólo uno de ellos viajó cerca de la nave del monarca, pero pronto los habían perdido de vista, ya que las naves mercantes eran mucho más veloces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Wulbaif le daba escalofríos la posibilidad de que el rey hubiera podido naufragar y yaciera en el fondo del mar en aquellos momentos, pero el barco real no era pieza fácil de cobrar, y su tripulación tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían recorrido las costas circundantes y los diversos islotes, esquivando arrecifes traicioneros en una pequeña embarcación, impulsados por el viento que invocaba Alïra para acelerar su búsqueda y, por fin, con un vuelco en el corazón, encontraron el navío varado en una pequeña isla al sur, demasiado lejos de la ciudadela como para que nadie hubiera reparado en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían subido al barco con el corazón en un puño, esperando lo peor, pero allí no había nadie. Ni armas, ni cadáveres, ni supervivientes... el camarote del rey estaba desierto, aunque todo había sido revuelto y saqueado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando Gromli encontró sangre en la cubierta y, junto a ella, un fajín rojo destrozado: la marca de los Defias, un grupo de piratas, ladrones, asesinos y criminales de todo pelaje que provocaban estragos en los dos continentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en aquel momento cuando comenzaron a rastrear los pantanos en busca de aquel grupo, recorriendo sin descanso toda la región, hastiados por el barro, los mosquitos y la vegetación que siempre parecía ponerse frente a ellos para golpearles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabían muy bien qué estaba pasando, pero encontrar un fajín Defias en el barco del monarca no había sido buena señal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por fin habían dado con aquellos cuatro, y habían pasado buena parte de la tarde interrogándoles sin lograr obtener nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un rincón, a su espalda, los cuatro Defias permanecían inmóviles, atados de pies y manos contra el tronco de un árbol, con las bocas amordazadas, mirando con odio a sus captores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto no tiene ningún sentido, Wulbaif.-dijo Alïra.- Puede que estos tipos no sepan nada, pero está claro que ellos solos no iban a ninguna parte por este pantano sin una razón. Tiene que haber un campamento en alguna parte cerca de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif miró a la sacerdotisa a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es, Alïra. Tiene que haberlo. Pero tengo la sensación de que se nos escapa algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí,-dijo Gromli.-el Rey de Ventormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vale ya, enano gruñón.-le interrumpió Hekthoren.-Wulbaif tiene razón, hay algo que no acaba de encajar: la Reina nos dice que el rey ha desaparecido en un viaje a Theramore, que no se sabe nada de él; sin embargo, llegamos a Theramore y nadie parece preocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y no es de extrañar,-siguió Alïra.-porque nadie había recibido noticia alguna de que fuera a visitarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sería una visita sorpresa o algo así?-dijo de pronto Kitai, apareciendo desde las sombras y haciendo que Hekthoren pegara un salto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por todos los... no hagas eso Kitai, me pone de los nervios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdón.-dijo Kitai con una sonrisa.-En cualquier caso, dudo que un monarca se pueda permitir el lujo de hacer visitas sorpresa a una ciudad. Algún tipo de noticia tenía que haber llegado y, sin embargo, nadie sabía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y el barco no llegó a puerto jamás, como hemos visto nosotros mismos.-dijo Alïra.-Se quedó encallado en ese islote como si lo hubieran dirigido contra él, o como si lo hubieran dejado a la deriva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ningún capitán sensato haría tal cosa.-dijo Wulbaif.-Y mucho menos llevando a semejante pasajero, salvo que no pudieran evitarlo, o que no vieran la necesidad de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...o que no quisieran, lo que nos lleva al fajín y a la sangre que encontramos en el barco. La tripulación sería quien secuestrara al rey, o al menos una parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero el rey viajaba con su guardia personal.-terció Alïra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que probablemente ahora esté alimentando el fondo marino.-respondió Gromli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso no ha tenido gracia, Gromli.-dijo Hekthoren, molesto.-Había muy poca sangre en el barco. Si la guardia personal del rey hubiera intervenido habríamos encontrado indicios de lucha mucho más claros, y mucha más sangre, aunque se hubieran llevado los cadáveres, y el único lugar donde hemos encontrado signos de lucha ha sido en el camarote real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está claro que nadie tuvo tiempo de defenderse o no tuvo ganas de hacerlo.-dijo Kitai.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gromli le dedicó una mirada cruel a los cuatro prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y esos memos no tienen ni idea de qué les hablamos. Como si secuestrar a un rey no fuera un asunto gordo. Al menos tenían que haber oido algo al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif exhaló aire y se puso en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy bien,-dijo al incorporarse.-creo que vamos a cambiar la forma en la que hacemos las preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al decirlo se giró hacia los prisioneros con una daga en la mano. Los cuatro pares de ojos se abrieron sosprendidos, perdida la expresión de odio en el rostro y reemplazada por una de preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif se colocó frente a la mujer, inclinándose para observarla bien, y acercó el cuchillo a su rostro. La mujer temblaba incontrolablemente y hacía esfuerzos inútiles por apartarse del filo, pero Wulbaif la sujetó con fuerza, inmovilizándole la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deja ya de moverte, necia.-dijo Wulbaif, y con un movimiento limpio cortó la mordaza, para sorpresa de los cuatro prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, con un movimiento, liberó de igual forma las ligaduras de manos y pies, apartándose después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer le miró, aturdida, con un interrogante en los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tenemos por costumbre matar a sangre fría a nadie.-dijo Wulbaif a modo de respuesta.-Y no, no tengo intención de matarte si echas a correr. Os hemos preguntado y no sabéis lo que necesitamos, así que no podemos reteneros por deporte. Vamos a dejar aquí a tus compañeros, pero mañana nos habremos ido a otro lugar, así que de tí depende volver a recogerlos. No vamos a soltar a cuatro Defias a nuestro alrededor en plena noche cerrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer se puso en pie y escupió al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te creo, grifo.-dijo ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Nos conoce?-dijo Kitai sorprendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Probablemente unos cuantos de nosotros les habremos hecho la vida imposible en más de una ocasión. Es una cuestión inevitable, siendo quienes son y siendo quienes somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vas a esperar a que eche a correr y me clavarás una flecha en la espalda, por deporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Confundes vuestras costumbres con las nuestras, ratera de tres al cuarto.-dijo Gromli con el ceño fruncido.-No eres inocente, pero tampoco eres a quien buscamos, así que puedes marcharte e ir a por ayuda para tus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso sí,-dijo Kitai junto a la oreja de la mujer; se había movido en absoluto sigilo, sin ser percibida.-Comete un error que sí nos ataña, y entonces tu espalda no encontrará una flecha, sino mi daga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Márchate ahora mujer.-le espetó Wulbaif.-Sólo te lo vamos a decir una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer les observó con ojos llenos de odio y, al cabo de unos instantes, dio media vuelta y echó a correr, desapareciendo en la noche del pantano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif miró el lugar por el que se había marchado la Defias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Kitai,-dijo al cabo de unos segundos.-toda tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A la orden, jefe.-dijo Kitai desapareciendo tras la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif se giró hacia sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenemos que levantar el campamento y ponernos en marcha. Kitai se encargará de localizar la base de los Defias siguiendo a nuestra invitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero dará la voz de alarma.-dijo Alïra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No.-respondió Wulbaif.-No creo que le de tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-3635021053004753844?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/3635021053004753844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=3635021053004753844' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/3635021053004753844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/3635021053004753844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/04/11los-ojos-del-pantano.html' title='11.Los ojos del pantano'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-8650971551943083499</id><published>2008-03-30T15:01:00.000-07:00</published><updated>2008-03-30T19:04:32.059-07:00</updated><title type='text'>10.Polvo y sangre</title><content type='html'>Los buitres volaban en círculos, allí arriba. Bajo su atenta mirada se extendían los fríos y desérticos páramos de Desolace, donde la vida apenas existía y donde, la que sobrevivía, era hostil para toda la vida circundante. Las leyendas decían que ése era el precio que pagaba la región por haber sido campo de batalla de fuerzas que escapaban a la comprensión de cualquier raza inteligente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un tiempo en el que lo habría puesto en duda con una sonrisa despectiva de incredulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese tiempo quedó atrás hacía ya varios días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un esfuerzo inhumano, extendió su mano enguantada para aferrarse a un saliente de roca, y ahogando un gemido se impulsó hacia arriba con la ayuda de sus pies cansados. Arrastrándose, se deslizó sobre el saliente y se apartó del borde, desde el que la pendiente descendía una treintena de metros. Si caía por ahí no lo iba a contar, de eso estaba seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por desgracia, la flecha que le atravesaba la pierna y la herida de su hombro izquierdo tampoco decían mucho en favor de su supervivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jadeando, el humano, un guerrero cubierto de polvo, lleno de abolladuras en su antes magnífica armadura, y con la cara llena de moratones, se recostó como pudo contra un pequeño montículo de rocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Zadhar, Zadhar.-dijo en voz alta.-Esto ha sido una estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba tres días vagando por Desolace. Sin agua, sin apenas comida, malherido. Se arrastraba durante la noche y se ocultaba durante el día, exigiéndose cada minuto no derrumbarse, y seguir adelante. Había comenzado su periplo en el extremo sur de la región, y aún le quedaba mucho camino para llegar a Punta de Nijel, en el Norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Malditos centauros.-pensó de nuevo en voz alta.-Deberían haberse mantenido al margen, pero no. No podían dejar a un humano pasar por su territorio. Qué va...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una maldición echó un vistazo a la flecha que le atravesaba la pierna, de punta aserrada, manufactura centaura. No podía arrancársela sin agravar la herida, así que había tenido que mantenerla donde estaba hasta que otras manos pudieran asistirle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En menudo lío te has metido, Zadhar.-se dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, unas voces graves y estruendosas resonaron abajo, en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Le habéis visto?-dijo una de ellas. Varias le respondieron desde diversos lugares, respondiendo negativamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo un esfuerzo, Zadhar se arriesgó a arrastrarse un poco y mirar por el borde del saliente. En el camino había media docena de centauros, todos armados con arcos, que observaban con atención el lugar donde se había detenido a tomar aliento antes de escalar aquella pendiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, uno de los centauros apartó la vista del lugar y se aproximó a la pared rocosa, acercando la cara como si olfateara algo. Entonces, sus dedos tocaron la pared y se los acercó de nuevo, examinándolos. Poco a poco su cara se fue alzando, y los ojos de Zadhar se encontraron con los del centauro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Está ahí arriba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zadhar se apartó bruscamente del borde. Sabía que ya le habían visto, pero no tenía intención de exponerse a sus flechas otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh!¡Dos piernas!-gritaron.-¡Baja de ahí!¡No tienes salida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zadhar maldijo entre dientes. No podría volver a escalar aquella pendiente sin exponerse a los arcos de los centauros durante demasiado tiempo. Podían asediarle todo el tiempo que quisieran, ya que podían volver a por provisiones siempre que quisieran, o hasta que se convencieran de que había muerto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues qué bien.-suspiró Zadhar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron varias horas. Zadhar continuaba descansando como podía contra las rocas, mientras abajo la cantinela de los centauros había cesado por puro aburrimiento. Sin embargo, Zadhar estaba seguro de ello, seguían ahí. Aunque no pudieran subir por la pendiente esperarían. Eran criaturas testarudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zadhar miró el paisaje hasta donde llegaba su vista. El cielo estaba libre de nubes, y brillaba un sol cegador que empezaba a calentar las rocas más de lo que la comodidad aconsejaba. Los buitres aún volaban a su alrededor, expectantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos podía divisar las montañas, a varios días de viaje, donde se había construido el refugio de Punta de Nijel, tan inalcanzable ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su refugio de roca, Zadhar miraba aquí y allá sin ningún interés en particular. La situación era más bien complicada para él, y parecía que la única cuestión relevante era qué forma era la más idónea de acabar la historia: podía arrojarse sobre su espada, podía arrojarse sobre los centauros y morir matando, podía arrojarse al vacío y punto, o podía ascender por la pendiente malherido y siendo blanco fácil de media docena de arcos de largo alcance. En cualquiera de los casos, el resultado final aparecía bastante nítido en su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se entretuvo unos instantes en observar el vuelo circular de sus pacientes depredadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, por encima del graznido de los buitres, Zadhar escuchó un sonido distinto, un grito agudo y alargado. Parecía el sonido de un halcón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le gustaban los halcones. Ágiles, mortíferos, eficientes... y fieles. La Hermandad los usaba para enviar mensajes en lugar de las tradicionales palomas. Al principio le costó un poco localizar al ave, ya que solían volar a mucha altura y eran de tamaño más bien pequeño en comparación con los buitres. Sin embargo, aguzando un poco la vista, divisó un pequeño punto que avanzaba desde el norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El halcón volaba en línea recta, casi como si tuviera un propósito. Por un momento Zadhar fantaseó con la idea de que fuera un ave mensajera de la Hermandad. Sería irónico que pasara por encima de un Caballero del Grifo moribundo llevando quién sabe qué mensaje a algún compañero suyo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ajena a sus pensamientos, el ave pasó de largo sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, lo insólito. El pequeño halcón lanzó un grito y, dando media vuelta, se arrojó contra los buitres, que le superaban en tamaño y en número. Zadhar no daba crédito a sus ojos al contemplar la escena, pero más asombrado aún estuvo cuando vio cómo los buitres huían, y el pequeño halcón descendía en picado hacia él, no abatido, sino deliberadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con increible velocidad, el halcón llegó casi hasta él y giró, abriendo las alas para reducir drásticamente la velocidad y posándose sobre una roca a su lado, tan cerca que podía tocarlo con sólo extender la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón le dio un vuelco a Zadhar cuando vio que, sobre el pecho, alguien le había atado un adorno de tela. Ese halcón no era un mensajero, ni un ave del entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese halcón era el compañero de alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en la tela habían bordado el emblema de los Caballeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con sumo cuidado, Zadhar acercó su mano al halcón, que se posó presto sobre ella, intentando hundir sus garras en el guante de malla para no perder el equilibrio. La sangre que había manchado su guante empapó sus garras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué pequeño es este mundo, amiguito.-le dijo Zadhar.-¿Quién es tu compañero de viaje?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zadhar emitió un suspiro lleno de nostalgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lástima que no puedas hablar, porque no me vendría mal algo de ayuda ahí abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El halcón comenzó a aletear frenéticamente, y Zadhar separó la mano de sí para evitar que el animal se golpeara con su armadura. Casi de inmediato, el ave alzó el vuelo y volvió a alejarse de allí, en dirección sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buen viaje, amiguito.-dijo Zadhar.-Dale recuerdos a tu amo, sea quien sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suspirando, Zadhar se reclinó sobre el costado menos malherido y cerró los ojos, agotado. Al menos podía confiar en que los centauros no interrumpirían su descanso, a menos que en vez de cuerpo de equino tuvieran cuerpo de cabra, y algo así lo recordaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el cielo, los buitres habían regresado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaba a tener hambre, pero no tenía apenas fuerzas ni para buscar en su bolsa. Cuando despertara tendría que hacer un esfuerzo por comer algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después cayó profundamente dormido, vencido por el cansancio, las magulladuras y la pérdida de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Un batir de alas le sacó de sus ensoñaciones. Abrió lentamente un ojo, y comprobó que el día había terminado casi por completo, y las luces del atardecer se extinguían para dar paso a la noche. Frente a él vio una figura borrosa, totalmente negra, que se movía de forma errática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un dolor lacerante le sacudió el cuerpo desde el hombro. El dolor hizo que se despejara de golpe, para comprobar que la figura negra no era otra cosa que uno de los buitres, que se habían atrevido a descender para cobrarse su presa, y que uno de ellos acababa de hundir su pico en la herida de flecha que tenía en el hombro. Otro de los buitres miraba con ansias hacia su pierna herida, por la que aún sobresalía la punta dentada de la flecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver que se movía, los buitres se apartaron bruscamente, graznando y aleteando. Furioso, Zadhar desenvainó un pequeño puñal del cinto, ignorando los calambres y punzadas de todo su cuerpo, y lo blandió en un semicírculo ante aquellas alimañas. No llegó a alcanzar a ninguno, pero sirvió para que se apartaran hasta el borde del saliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De súbito, una flecha dentada atravesó a uno de los buitres, que se desplomó inerte por el borde del saliente y cayó pendiente abajo. Los otros dos emprendieron el vuelo, a la seguridad de las alturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abajo, Zadhar pudo oir los gruñidos de insatisfacción de los centauros. Sin duda habían pensado que lo que asomaba por el saliente era él, y habían disparado sin dudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Gracias por la ayuda chicos!-gritó Zadhar desde su sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una sonrisa, Zadhar escuchó las maldiciones de los centauros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado sobre las rocas, Zadhar volvió a cabecear y, de nuevo, cayó dormido, vencido por el cansancio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Cuando volvió a despertar, no fue el sonido de alas batiendo lo que le arrancó de la inconsciencia, sino un sonido metálico, un repiqueteo inconstante muy cerca de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se incorporó, sintiéndose cada vez más pesado, y miró a su alrededor, intentando localizar el origen del sonido, que continuaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, cuando sus ojos se acostumbraron a la noche cerrada, Zadhar observó una pequeña figura, más oscura que la noche, que se movía sobre su pierna. El sonido venía de su bota metálica, que aquella figura golpeaba incesantemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero qué...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces la figura se volvió hacia él y emitió un sonido tenue, y Zadhar se dio cuenta de que era un halcón y, probablemente, el halcón, aunque con aquella oscuridad no podía asegurarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola de nuevo, amiguito.-dijo Zadhar acariciándole el lomo.-¿qué haces aquí de nuevo? ¿No te espera tu amo en alguna parte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El halcón emitió un grito que resonó a bastante distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo tomaré como un sí.-respondió Zadhar.-¿has venido a saludarme antes de reunirte con tu amo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El halcón aleteó nervioso, pero no se movió de donde estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí que eres un pajarillo nervioso, amiguito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si no te importa, Zadhar, preferiría que no le llamaras "pajarillo", le molesta bastante.-dijo una voz tras él.-Su nombre es Flecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un doloroso giro, Zadhar se volvió al tiempo que desenvainaba la espada y se ponía en pie. Segundos después tuvo que poner la rodilla en tierra y apoyarse en el arma, jadeando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues sí que estás mal, amigo mío.-dijo la voz. Zadhar sólo podía ver la sombra de una figura humanoide en las rocas, justo donde habían estado los buitres horas antes, pero no tenía forma de saber si era humano, elfo o qué, salvo que era un hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo chasqueó y una luz se encendió de pronto. Zadhar tuvo que parpadear, aturdido por la luz. Cuando sus ojos se acostumbraron, se encontró de frente a un elfo de la noche de aspecto joven que le miraba sonriente. Sus ojos, sin embargo, parecían preocupados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sekiam? ¿Pero cómo...-alcanzó a decir antes de perder el conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Se despertó de nuevo cuando el día ya estaba bastante avanzado. A su alrededor el mundo parecía moverse sin control. Cuando sus sentidos volvieron a él se dio cuenta de que se encontraba sobre un sable enorme de piel blanca como la nieve, que corría a gran velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ya estás despierto?-dijo una voz tras él. Zadhar se dio cuenta de que alguien sujetaba las riendas del sable al tiempo que le rodeaba por la cintura para que no cayera de la montura.-Sí que tienes el sueño pesado, compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zadhar se giró para observar al jinete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Eres tú, Sekiam?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo sonrió asintiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El mismo. ¿Sorprendido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Acaso no debería estarlo? ¿Qué hacías tú ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sekiam sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguir el consejo de mi pequeña Flecha,-respondió el elfo.-si tu compañero vuelve a tí con las patas ensangrentadas y ves a un puñado de buitres volando en círculos, lo mejor es seguir sus indicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿estabas en Desolace? ¿en el Sur?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Precisamente en el sur. Buscándote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Buscándome?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te has despertado lleno de preguntas, ¿eh? Pues sí, buscándote. En Punta de Nijel me dijeron que habías pasado hacía días por allí, y que te dirigías al Sur a investigar unas ruinas, así que me dirigí hacia el sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero para qué me buscabas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La expresión de Sekiam se endureció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos han llamado al Peñón del Grifo, Zadhar. A todos, aunque aún no conozco la naturaleza de la convocatoria. Se han enviado mensajes a todas las capitales, a todos los puestos de avanzada... a cualquier sitio por donde pueda pasar uno de nosotros. Yo acababa de llegar a Punta de Nijel cuando llegó el mensaje, y los guardias de la entrada me habían comentado que otro Caballero había estado por allí hacía muy poco, aunque no sabía que fueras tú. Supuse que, fueras quien fueras, no habrías recibido la convocatoria, y se me ocurrió buscarte para darte el mensaje personalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues sinceramente, amigo mío, te lo agradezco. Había unos centauros bastante molestos que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, lo sé Zadhar. "Había" unos centauros.-dijo el elfo con una sonrisa maliciosa.-Ahora será mejor que descanses, si este traqueteo te lo permite, claro. Estamos ya cerca de Punta de Nijel, y me gustaría que le echaran un vistazo a tus heridas unas manos más profesionales que las mías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo entonces Zadhar se dio cuenta de que le habían quitado la flecha, y de que habían vendado sus heridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias, Sekiam. Te debo la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A Flecha, amigo mío. Se la debes a Flecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decir más, los dos compañeros continuaron avanzando sin pausa hacia el norte, hacia Punta de Nijel. Sobre lo que había encontrado en el Sur de Desolace, Zadhar no tenía ahora ánimo para hablar de ello. Sería mejor hablar del asunto cuando hubiera conseguido reponer un poco sus fuerzas, pero tampoco era noticia que hubiera de guardarse para sí durante mucho tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-8650971551943083499?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/8650971551943083499/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=8650971551943083499' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/8650971551943083499'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/8650971551943083499'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/03/10polvo-y-sangre.html' title='10.Polvo y sangre'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-4532753643924962247</id><published>2008-03-29T07:03:00.000-07:00</published><updated>2008-03-29T22:11:08.921-07:00</updated><title type='text'>9.El Bosque de Elwyn</title><content type='html'>La luz se filtraba pura y radiante por entre las hojas del bosque de Elwyn. Apenas el sonido de los pájaros y el susurro de las ramas de los árboles eran lo único que rompía la quietud del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De improviso, un retumbar lejano empezó a resonar en el sendero. Los pájaros emprendieron el vuelo silenciando su canto, y el sonido de las ramas quedó eclipsado por el de los cascos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después, un gran corcel pasó como un vendaval por el sendero, arrastrando tras de sí hojas caídas y acabando con el sigilo del lugar con un estruendo de cascos al galope.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif sacudía las riendas con intención pero sin crueldad. Necesitaba llegar lo más rápido posible a su destino, pero le dolía enormemente hacer correr más de lo debido a su montura. Sabía de jinetes que habían galopado de tal manera que sus caballos, sus sables o sus kodos habían caído muertos al llegar a su destino. Él apreciaba demasiado a aquellos animales tan nobles como para soportar a sus arrogantes jinetes como para tratarles de semejante forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los lados, el bosque de Elwyn discurría como un borrón difuso, y para sus oídos sólo había galope y viento, junto al resollar de su caballo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin, a lo lejos divisó el humo de una chimenea, y poco a poco comenzó a ver las casas de Villa Dorada. Aquí y allá podía ver gente caminando de un lado a otro: lugareños ocupados en sus quehaceres, trotamundos en busca de fortuna, viajeros, y algún que otro miembro de alguna hermandad. A algunas las conocía de viajes e historias pasadas, a otras sólo de nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de los que se encontraban en la plaza alzaron la vista al oir acercarse al jinete. No alcanzaban a distinguir su rostro, pero les sorprendió la velocidad a la que se acercaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De improviso, antes de llegar al pueblo, el jinete se detuvo en seco y se desvió a un lado del camino, internándose en el bosque y alejándose de la senda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de ancianos observaron la escena sentados frente a una pequeña taberna. Aquel fenómeno les dio conversación durante unos minutos, en los que surgieron las más diversas teorías sobre orígenes, motivaciones y destino del jinete. Después la conversación volvió a centrarse en otros temas fascinantes, como la calidad de la cerveza de la taberna, la cantidad de extranjeros que había en esos tiempos y lo mal que iban las cosechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif avanzó por el interior del bosque con un ritmo más prudente. Al cabo de unos instantes su paso le llevó a una senda secundaria, prácticamente reconquistada por el bosque. Continuó avanzando todo lo rápido que el terreno le permitía hasta que, de pronto, se detuvo en seco y se irguió sobre la montura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ruido de unos matorrales moviéndose le hizo girar la cabeza a un lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Wulbaif?-dijo una voz de mujer en el lado opuesto.-¿Eres tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif se giró al origen de la voz, una mujer humana de cabellos largos y oscuros, y ojos profundos como la noche. Llevaba una túnica que la identificaba como sacerdotisa, y el emblema de los caballeros sobre el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, Alïra.-dijo Wulbaif.-Soy yo. Recordaba haberos oido comentar que íbais a hacer una pequeña expedición por esta zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues nos has encontrado, jefe.-dijo una voz ronca donde se habían movido los matorrales. De un lado de los mismos asomó la figura robusta de un enano de largas barbas pelirrojas. En uno de sus musculosos brazos llevaba un trabuco que había tenido días mejores, y con la otra acariciaba el lomo de un enorme lobo gris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso veo, Gromli.-respondió Wulbaif con una inclinación de cabeza.-¿Dónde están los demás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí, Wulbaif.-dijo una voz de hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos de allí aparecieron otras dos figuras, dos humanos. Una era un hombre corpulento que llevaba una gran espada colgada a la espalda. La otra era una mujer, más menuda pero mucho más ágil en su andar, como un felino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hekthoren, Kitai, me alegro de veros a los cuatro.-les saludó Wulbaif.-Imagino que aún no habéis tenido tiempo de recibir ningún mensaje de la Hermandad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, aunque por lo que hablamos contigo la última vez sospechábamos que pronto tendríamos que ir a Ventormenta a recabar más información. ¿Cómo fue la reunión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nuestros temores parecen ganar consistencia, amigos míos.-dijo Wulbaif, y su expresión se ensombreció.-Sin embargo, no he acudido a vosotros con tanta urgencia por ese asunto, sino por otro mucho más apremiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro se acercaron a su líder, intrigados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ha ocurrido, Wulbaif?-preguntó Kitai.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif desmontó del caballo e indicó a sus compañeros que se sentaran. Al cabo de dar un par de pasos de un lado a otro, hizo lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amigos míos, dentro de dos semanas la Hermandad se reunirá en el Peñón, y es esencial que todos estemos ahí en ese momento. Sin embargo, primero tenemos que resolver un misterio en Theramore, uno bastante desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y con muy poco plazo.-apuntó Gromli con voz despreocupada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso me temo.-dijo Wulbaif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y de qué se trata?-preguntó Hekthoren dejando su espada en el suelo, junto a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué el Rey qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif no daba crédito a sus oidos. Hacía un rato que caminaba junto a la reina por los jardines del castillo sin cruzar palabra alguna, mientras el príncipe correteaba no muy lejos de ellos. Al fin, la reina rompió su silencio y pronunció las palabras que cayeron sobre él como un alud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Desaparecido, Wulbaif. Hace dos semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿cómo ha podido pasar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nadie se lo explica, y no parece haber indicios claros. Al menos esas son las noticias que han llegado a palacio. Han pasado dos semanas y no sabemos nada de él ni de su comitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Majestad, contádmelo todo, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reina respiró hondo, y después miró fijamente a Wulbaif a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace tres semanas, Su Majestad comenzó a preparar un viaje a Theramore, para supervisar personalmente la situación allí. Durante mucho tiempo han llegado noticias sobre desertores, y sobre propaganda contra la Corona. De nada sirvieron las advertencias de los consejeros y ministros. Ya conoces al Rey, Wulbaif. Una vez fija su atención en un asunto no atiende a razones, y menos si son relativas a la prudencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí,-dijo Wulbaif.-siempre fue bastante impulsivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Partió hace dieciocho días. Pero nunca llegó a Theramore. Nadie ha sido capaz de averiguar qué ocurrió, aunque Draventry está removiendo cielo y tierra para averiguarlo. Por eso le has encontrado tan irritable hoy. Está desesperado porque no es capaz de encontrar a su Monarca, y cada vez le quedan menos vías que agotar para resolver este asunto. Si esto sigue así, Ventormenta tendrá que asumir que su Rey ha desaparecido y ha muerto, y mi hijo tendrá que ser coronado Rey. Esto no dejará muy alta la reputación de Ventormenta y sus fuerzas, como te puedes imaginar. Será algo que sacuda los cimientos de nuestro reino. Afectará a la moral de nuestras tropas, que nos volverán vulnerables, y afectará a nuestros ciudadanos, que se plantearán si sus comercios no estarán más seguros en otras ciudades... no se trata únicamente de mi marido, Wulbaif, se trata de la ciudad entera, de la capital que los humanos han tenido como referencia desde hace siglos. Si ese peso cae de la balanza, la Alianza quedará desequilibrada con respecto a la Horda, y vivimos en un equilibrio muy precario como para permitirnos ese lujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif permaneció en silencio, sopesando todo lo que la reina le estaba contando. Como ella decía, no era sólo la desaparición de un monarca, que ya de por sí era un asunto grave, y más teniendo en cuenta las circunstancias que él conocía y la reina ignoraba. Todas las implicaciones de aquel suceso eran igualmente preocupantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué deseáis de mí, Mi Señora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que le encontréis. Os conozco bien, Wulbaif, y sé que habéis servido con rectitud no sólo a la Corona de Ventormenta, sino a muchas otras nobles causas de muchos pueblos, humanos o no. Sé también que vuestra Hermandad comparte vuestras preocupaciones, y confío en vosotros. Intenté convencer a Draventry de poner al tanto a las grandes hermandades, pero él se negó, pensando que difundir la noticia sería un riesgo demasiado alto. Sin embargo, creo que vos podéis ayudarnos, y por eso estamos hablando ahora mismo. Oí de tu llegada a Ventormenta hace un par de días, y estaba a punto de hacerte llamar. El hecho de que acudieras hoy a ver al Rey me convenció de que hacía lo correcto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif se detuvo e hizo amago de arrodillarse ante la reina. Sin embargo, ella le detuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Os ruego discrección, mi buen Wulbaif.-dijo la reina.-Sé que puedo contar con vos, no es necesario arrodillarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Podéis contar con la Hermandad.-respondió Wulbaif solemne.-Partiré hoy mismo hacia Theramore a buscar indicios de Su Majestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de la reina brillaron húmedos, pero ni una lágrima brotó de ellos. Un monarca no podía permitirse llorar en público. A veces el protocolo era para un noble peor que unas cadenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Os estoy muy agradecida, Wulbaif, y os deseo suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Alïra silbó al escuchar las palabras de Wulbaif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya, Wulbaif.-dijo Kitai.-Tú sí que sabes como divertir a tus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dos semanas para encontrar a un monarca desaparecido en Theramore? ¿Después de que le habrán buscado todos los espías de Ventormenta sin éxito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno,-dijo Hekthoren poniéndose en pie y ciñéndose la espada.-nos pasamos la vida aceptando desafíos. Éste parece uno a la altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif sonrió mientras se ponía en pie. Los demás hicieron lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No importa lo oscura que sea la noche, los Caballeros del Grifo siempre os ponéis en pie con un candil en la mano.-dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que nos gusta ver por dónde caminamos.-respondió Gromli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y bien?-dijo Alïra.-¿Cuándo partimos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En cuanto llaméis a vuestras monturas.-respondió Wulbaif.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-4532753643924962247?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/4532753643924962247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=4532753643924962247' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/4532753643924962247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/4532753643924962247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/03/9el-bosque-de-elwyn.html' title='9.El Bosque de Elwyn'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-3927419649581347333</id><published>2008-03-28T00:25:00.000-07:00</published><updated>2008-03-28T08:37:11.641-07:00</updated><title type='text'>8.La Corona</title><content type='html'>El sol se alzaba orgulloso sobre la capital, llenando de luz la avenida y avivando el verde de la hierba que poblaba los jardines de la entrada. Se dirigió con paso decidido a la puerta principal, custodiada por media docena de guardias bien armados, con sus armaduras resplandecientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dudaba ni por un segundo que aquellos fueran hombres y mujeres bien entrenados, capaces de darlo todo por la Corona, pero a Wulbaif no dejaba de parecerle irreal la belleza de aquellas armaduras. Sin muescas, sin barro... parecía que un combatiente era menos peligroso, aunque sabía de sobra que nunca puedes juzgar a un adversario por su apariencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simplemente, no le gustaba que un guerrero pareciera una pieza de exposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cruzar la puerta los soldados le saludaron. Oficialmente no era parte del ejército de Ventormenta, ni ostentaba ningún cargo -oficial o extraoficial- en el mismo. Sin embargo, había luchado demasiadas veces para defender la Corona y a sus intereses, y salvado a muchos de aquellos hombres, como para que no se le reconociera cierta autoridad moral sobre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si todo falla, al menos el corazón de los hombres sigue siendo noble.-se dijo a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó con paso decidido por el gran pasillo que conducía a la sala del trono. A los lados podía ver las distintas cámaras donde consejeros y nobles tenían despachos, celebraban reuniones o atendían diversas cuestiones de estado. En esta ocasión no prestó atención a ninguno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su objetivo estaba en línea recta, al final del pasillo, y estaba muy por encima de todos los nobles y consejeros de aquel castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las puertas de la sala del trono permanecían cerradas, como era costumbre, custodiadas por cuatro soldados y un mayordomo, ataviados con la librea de gala Ventormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verle llegar, el mayordomo se levantó de su mesa, saludándole con una sonrisa cortés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi señor Wulbaif,-dijo el mayordomo.-os doy los buenos días. ¿A qué debo el honor de vuestra visita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif respondió al saludo con una reverencia, aunque su rostro permanecía lo suficientemente serio como para que alguien lo confundiera con hosquedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días Geralden.-dijo Wulbaif.-Solicito hablar con Su Majestad. Se trata de un asunto de extrema importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro del mayordomo se ensombreció durante unos segundos. Wulbaif se quedó perplejo ante la reacción de aquel hombre. Se preguntaba si el Rey estaría al tanto de todo, o si habría ocurrido alguna otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Su Majestad el Rey no se encuentra en el castillo en estos momentos.-dijo el mayordomo.- Tan sólo están la Reina y el príncipe, acompañados por el primer ministro Draventry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Se encuentra de viaje Su Majestad?¿Cuándo regresará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras unos inquietantes segundos, el mayordomo asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No ha fijado aún la fecha de su regreso, aunque esperamos que no tardará muchos días en volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo una respuesta enigmática. Definitivamente algo estaba ocurriendo en el castillo, y ese algo no parecía bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Necesito hablar con el Primer Ministro entonces, Daventry. Es urgente y no puedo esperar el regreso de Su Majestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mayordomo pareció meditar la petición durante unos instantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De acuerdo, Wulbaif. Espera aquí mientras voy a consultar con el Primer Ministro para ver si puede recibirte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mayordomo se retiró por una puerta secundaria. Mientras, Wulbaif miró a su alrededor unos instantes, deleitándose con la hermosa luz de las vidrieras que poblaban las ventanas de la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un carraspeo le hizo volver la atención a la entrada a la sala de palacio. El mayordomo había regresado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Primer Ministro puede recibirte Wulbaif, aunque cuenta con pocos minutos que otorgarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Veremos si después de escucharme tiene asuntos más importantes que atender.-dijo Wulbaif para sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una inclinación de cabeza dio las gracias al mayordomo. Los soldados empujaron las puertas de la sala del trono, abriéndolas de par en par, y Wulbaif las franqueó con aire decidido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el interior la sala estaba iluminada con una luz blanca, producto del sol y de varias esferas mágicas que los magos del castillo alimentaban periódicamente. Al fondo el trono, vacío, y a los lados uno un poco más pequeño, el de la reina, y otro más pequeño aún, el del joven príncipe. Ninguno de ellos se encontraba allí sentado en aquel momento. El príncipe correteaba alegre sorteando las columnas de la sala en un lado de la misma, mientras la Reina y el Primer Ministro conversaban a poca distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver a Wulbaif, la Reina inclinó la cabeza y se apartó del Primer Ministro, dirigiéndose con aire tranquilo hacia su hijo. El Primer Ministro, a su vez, se dirigió hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Wulbaif! ¡Qué alegría veros buen amigo! ¿Qué tal va todo? ¿Cómo están los Caballeros del Grifo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif hizo una reverencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos mantenemos en pie, Primer Ministro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, pero ésa ha sido siempre vuestra especialidad, mi buen Wulbaif. Pero dime, ¿qué te trae por aquí? Geralden me ha dicho que era un asunto urgente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif asintió, pensativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En efecto, lo es. Quería hablar con Su Majestad para traerle noticias inquietantes, pero Geralden me ha informado que se encuentra de viaje...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, el rostro del primer ministro se ensombreció como pasara con el del mayordomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí... así es.-alcanzó a decir el primer ministro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif detuvo la línea de pensamientos que intentaba organizar para exponerle la situación y la recondujo hacia la expresión del primer ministro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Draventry, ¿qué ocurre? Cada vez que menciono el nombre de Su Majestad veo rostros ensombrecidos que se recomponen a los pocos segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos del Primer Ministro se abrieron de sorpresa al escuchar a Wulbaif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No no, mi querido Wulbaif, no ocurre nada en absoluto.-se apresuró a corregirle el Primer Ministro.-Es sólo que tenemos muchas preocupaciones en mente, y Su Majestad más que ningún otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif sopesó un momento las palabras del ministro, y decidió confiar en lo que le decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Supongo que todos tenemos muchas preocupaciones, Daventry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, Wulbaif, así es. Y dime, ¿qué es lo que te preocupa a tí? ¿Qué asunto urgente es el que te trae hoy aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif cogió aire, ordenando sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Primer Ministro, creo que nuestro mundo está a punto de acabarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ministro se detuvo en seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que vas a tener que explicarme eso con un poco más de detalle, Wulbaif. Vamos a hablar en un lugar más privado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta ya Wulbaif!-gritó la voz del Primer Ministro a través de la puerta. Algunas personas que pasaban por allí se detuvieron en seco, sorprendidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se abrió de golpe y la figura de Wulbaif apareció, caminando hacia fuera pero mirando aún al interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No puedes ignorar esto, Draventry! ¡Los indicios están ahí y no podemos dejarlos de lado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La figura del Primer Ministro apareció en el marco de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ni una palabra más Wulbaif! Ni una palabra más. No pienso seguir escuchando esos desvaríos. ¡Guardias!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos soldados se aproximaron ante la llamada del Primer Ministro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Señor? ¿Qué ocurre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acompañad a Wulbaif al exterior. Hemos terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero Daventry...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Silencio, Wulbaif.-atajó el Primer Ministro.-No tenemos más que hablar. Guardias, acompañadle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resignado, Wulbaif comenzó a caminar hacia la salida acompañado de los dos soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sentimos, señor.-dijo uno de los soldados junto a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes Rektar, lo comprendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Rektar, Velke,-dijo una voz de mujer a sus espaldas.- es suficiente por ahora, gracias. Deseo hablar con Wulbaif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres se giraron. Ante ellos estaba la Reina, erguida y serena. Los dos soldados hicieron una reverencia y dejaron a Wulbaif ante ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi Señora.-dijo Wulbaif haciendo una reverencia.- ¿Qué puedo hacer por vos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ven, Wulbaif, acompáñame. Los jardines están muy hermosos a esta hora del día y me apetece pasear. Tenemos que hablar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-3927419649581347333?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/3927419649581347333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=3927419649581347333' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/3927419649581347333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/3927419649581347333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/03/8la-corona.html' title='8.La Corona'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-8992118916871237006</id><published>2008-03-26T19:37:00.000-07:00</published><updated>2008-03-28T19:21:16.386-07:00</updated><title type='text'>7.Ruinas y Brumas</title><content type='html'>-¡Cuidado Jezabel!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito, aunque potente, había sido apenas audible. Bajo sus pies se deslizaban a velocidad vertiginosa los bosques que lindaban con Ventormenta, y las montañas se veían ya próximas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jezabel alzó la vista al oir el aviso de su compañera, justo a tiempo para ver la rama de un árbol más alto de lo normal que amenazaba con derribarla de su montura voladora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un violento tirón de las riendas que arrancó un graznido de protesta al grifo, Jezabel corrigió la trayectoria, evitando el choque en el último minuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Malditos grifos!-bufó para sí.-Creía que los tenían mejor entrenados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eso es lo que dicen los que dirigen el negocio!-le respondió la voz de Bárbo más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque a Jezabel le suponía un esfuerzo titánico lograr escuchar las palabras de su compañera por encima del sonido del viento y del incesante aleteo de los grifos Jezabel aceptaba, sin espacio para la sorpresa después de tanto tiempo, que los oidos draenei de su compañera poseían una sensibilidad mucho mayor que la suya, casi equiparable a la percepción de los elfos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Contigo no se puede ni murmurar.-dijo para sí Jezabel sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si no quieres que lo escuche,-respondió de nuevo la voz de Bárbo a gritos.-no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jezabel sonrió y volvió a centrar en observar el paisaje que corría raudo bajo sus pies. Aún era pronto para buscar señal alguna de su objetivo, pero más valía estar atento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaban apenas un par de horas volando desde Ventormenta, mientras que el gnomo que buscaban les sacaba dos días de ventaja, aunque por tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que le alcanzaremos a tiempo?-gritó Bárbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún tenemos posibilidades.-respondió Jezabel.-Si ha ido por tierra el camino más rápido sería coger el tren subterráneo que conduce hasta Forjaz, y de ahí tomar el camino hasta las ruinas de Gnomeregan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero estos grifos están entrenados para conducirnos a Forjaz en línea recta, Jezabel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tanto como para esquivar ramas y no matar a sus pasajeros. Tendremos que ser persuasivas y conducir a los grifos directamente a nuestro destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A los propietarios de la compañía de grifos no les va a hacer mucha gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por mí que se quejen cuanto quieran. Se trata de una emergencia. Si no lo entienden buscaremos algún medio de aplacarles. Además, ¿cómo pueden pretender que no dirijamos a estas bestias? ¡Somos los Caballeros del Grifo, por todos los dioses!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbo respondió con una sonora carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Así se habla hermana! ¡Línea directa a Gnomeregan pues!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tirando con fuerza de las riendas de sus monturas aladas, las dos compañeras variaron la trayectoria de las bestias orientándola directamente hacia el norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;Un grito furioso rasgó la quietud del bosque. Instantes después, el sonido del acero entrechocando, pasos que se arrastraban apresurados. Casi de inmediato más gritos, de alarma, de ira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Atrapadla! ¡Que no escape!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hierba de color carmín se extendía apacible hasta donde la vista alcanzaba. Los árboles parecían reflejar el rojo sangriento del suelo sobre su propia corteza. Las copas, siempre pobladas de hojas, parecían estar permanentemente en llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una figura corría veloz por la hierba, entre los árboles, sin dedicarle una sola mirada a las hojas carmesíes. A cierta distancia, una veintena de figuras la seguían con tesón, gritando con rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presa avanzaba ágil sobre sus pezuñas, agitando la cola con energía para mantener el equilibrio en su carrera. Su piel azulada contrastaba ostensiblemente contra el entorno, pero tampoco es que el camuflaje fuera a salvarla en aquel momento. El pelo corto, blanco y resplandeciente como la plata, ondeaba con el viento de la carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mano derecha llevaba una espada manchada de sangre, de alguien que ya no sería perseguidor en aquella frenética carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se molestó en perder aliento insultando a sus perseguidores. Cuanto más dijera menos aire tendría para correr después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cacería continuó incesante durante incontables minutos, cruzando por completo el bosque y una llanura teñida de sangre. Por fin, la presa se detuvo en seco ante un precipicio, sin salida, junto a una impetuosa cascada de agua carmesí. A mucha distancia por debajo, las aguas rompían con furia contra las rocas, para fluir después, muchos kilómetros en la distancia, hacia el mar, donde el rojo se tornaba con brusquedad en un azul oscuro intenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, cabrilla.-dijo una voz a su espalda.-Fin del trayecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presa se giró, con los ojos llenos de ira. No había un sólo ápice de temor en su expresión. Frente a ella se erguían sus perseguidores, confiados, con ese porte altanero que los elfos de la sangre llevaban en las venas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me confundes con la amante de tu padre, bastardo.-respondió la draenei escupiendo entre ella y los elfos mientras alzaba la espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo de la sangre que había hablado mudó su sonrisa arrogante en una expresión de desprecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Has cometido un error viniendo a nuestras tierras y matando a uno de los nuestros.-dijo el elfo, que fue secundado por murmullos de aprobación entre sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El error lo cometió esa estúpida, por jugar con un fuego demasiado peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese fuego es nuestro, no tuyo, y a nadie le incumben nuestros asuntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La draenei hizo una mueca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tus asuntos son tuyos.-dijo recuperando poco a poco el aliento, sin bajar la guardia.-Puedes yacer con un rebaño de jabalíes por lo que a mí respecta, o con tus compañeros de caza, hombres y mujeres, tanto da. Pero si ponéis en peligro la existencia de Azeroth, el problema no es vuestro: vosotros sóis el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Así que se trata de eso, cabrilla? ¿Te incomoda nuestra magia? ¿Acaso te da envidia el poder del que somos capaces algunos de nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No eres más que un estúpido arrogante, y tengo aquí el remedio perfecto para la arrogancia. Tu estupidez me temo que no tiene solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, ¡basta ya!-respondió el elfo exasperado.-Acabad con ella de una vez y volvamos a nuestros asuntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro elfos se lanzaron sobre ella en ese mismo instante, espadas en alto, mientras cinco de los restantes se mantenían a distancia con los arcos preparados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Así que va a ser uno de esos días"-se dijo a sí misma la draenei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero descargó un golpe de arriba a abajo con toda la fuerza de su cuerpo. No tuvo más que esperar al último instante, apartarse a un lado y atravesar al elfo con su espada. Extrajo con velocidad el filo del vientre herido y, aprovechando la inercia, describió un molinete con la hoja que decapitó a dos más. De los cuatro sólo quedaba uno, que la miraba indeciso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un golpe seco la draenei sacudió la sangre del filo de su espada y se encaró con el cuarto, consciente de que todavía quedaban otros dieciséis observando a su alrededor, y cinco arcos eran una cantidad importante a tener en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuarto elfo corrió hacia ella. En su camino hacia la draenei alzó la espada para descargar un golpe descendente emitiendo un grito furioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La draenei, sin embargo, se limitó a aguardar paciente y, cuando el elfo descargó el golpe, se apartó a un lado y aprovechó la inercia de su oponente para dejarle pasar a su lado. Justo en ese momento se giró sobre sí misma y le golpeó con fuerza en la nuca con la empuñadura de la espada, haciéndole perder el conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin cambiar la postura, se encaró con los elfos restantes, mirando fijamente a los ojos al único que se había dirigido a ella que, suponía, sería el jefe del grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Alguno más?-dijo desafiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo alzó la mano, los cinco arqueros tensaron las cuerdas de los arcos. Cinco afiladas puntas la señalaron, temblando por la tensión de las cuerdas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La draenei alzó la espada preparándose para recibir las flechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tu nombre, cabrilla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La draenei escupió al suelo y golpeó al aire desafiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi nombre es Draconica, y soy la Señora de la Casa de la Guerra de la Hermandad de los Caballeros del Grifo. Te diría que recordaras bien el nombre, pero no te hará falta allí donde vas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo rió con una carcajada alta y limpia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que Caballeros del Grifo, ¿eh? Recordaré el nombre, cabrilla arrogante. Si me encuentro con algún amigo tuyo le daremos un trato especial. ¿Qué os parece muchachos? ¿Qué podemos hacer con esos caballeretes? ¿Desmembrarles? ¿Quemarlos vivos? ¿Ofrecerlos como sacrificio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso,-dijo una voz grave detrás de ellos.-sería de lo más desafortunado para vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los elfos se giraron sorprendidos hacia el origen de la voz, dándole la espalda a Draconica. Ante ellos un elfo de la noche les observaba cruzado de brazos, apoyando la espalda contra el tronco de un árbol cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que ninguno pudiera reaccionar, el elfo alzó una mano y la bajó con fuerza. Al instante unos silbidos surgieron del cielo sobre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzando la vista, los elfos contemplaron con horror que sobre ellos se abalanzaba una lluvia de fuegos blanquiazules, como rayos venidos de las estrellas mismas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero impactó entre Draconica y los elfos, haciendo que ambos lados se cubrieran para evitar que la tierra les cayera en los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo impactó en uno de los flancos, haciendo que dos arqueros saltaran por los aires, y la lluvia continuó cayendo sobre los elfos quienes, aturdidos, hacían esfuerzos ímprobos por no desbandarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Draconica no necesitó más oportunidad que aquella. Lanzando un terrible grito de batalla se lanzó sobre los elfos esquivando los impactos de la lluvia de fuego, girando sobre sí misma y cercenando miembros indiscriminadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el otro lado, el elfo de la noche emprendió la carrera también hacia los elfos de sangre, transformándose a mitad de carrera en una enorme pantera de piel azulada. De un grácil salto se abalanzó sobre la garganta de uno de ellos, que no tuvo ocasión de emitir más que un grito ahogado de sorpresa y dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrepasada la sorpresa, el líder de los elfos de sangre comenzó a impartir órdenes por encima del estruendo, intentando retomar el control de la situación, pero resultaba casi imposible. Apenas le quedaban cinco hombres, aturdidos por la lluvia que les caía de los cielos, que intentaban esquivar con dificultad, mientras en tierra la draenei sembraba estragos con su espada y el elfo de la noche con sus garras y colmillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo un gran esfuerzo por concentrarse, el elfo de sangre empezó a aislarse del ruido y comenzó a recitar el encantamiento en voz baja. A su alrededor podía sentir, como si fuera parte de una escena contemplada a través de un espejo de videncia, ajeno a él, como uno de sus hombres gorgoteaba con la garganta despedazada. En alguna parte la draenei continuaba con su danza de acero y sangre. Malditos fueran aquellos dos. Si tan sólo aquella mujer no hubiera aparecido en mitad del ritual para estropearlo todo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una sílaba cortante el encantamiento fue pronunciado y, con un gesto imperativo de sus manos alzándose al unísono, la tierra comenzó a resquebrajarse, y llamas brotaron de las heridas de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enorme pantera se apartó justo a tiempo aferrándose al tronco de un árbol y ascendiendo por él con celeridad. Corrió por una de sus ramas y saltó a tierra, justo en el borde de las llamas, tomando de nuevo su apariencia real y recitando en voz alta las palabras de otro encantamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su espalda, el elfo de sangre pudo escuchar la voz de la draenei, recitando con voz monótona y constante una oración en una lengua desconocida para él. Al girarse la vio envuelta en una esfera luminosa que repelía las llamas e ignoraba los temblores del suelo. Tenía los ojos cerrados y parecía totalmente vulnerable a un ataque, pero el elfo sabía que en aquella burbuja de poder no entraría ninguna espada ni flecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos de los cinco hombres que le quedaban habían caído bajo las llamas de su propio encantamiento, mientras que los otros tres habían logrado apartarse a tiempo y corrían hacia el elfo de la noche. Al menos la lluvia de fuego había cesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo de la noche juntó las manos y las dirigió hacia los tres elfos de sangre. De sus puños nació una bola de energía que derribó al primero y frenó momentáneamente a los otros dos, que intentaban esquivar a su compañero caído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando los dos elfos restantes llegaron hasta el elfo de la noche, éste les esperaba con su bastón de ataque en la mano, preparado para el combate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto contemplaba el elfo de sangre rodeado de sus propias llamas. Con rabia deshizo el hechizo con un movimiento de la mano y se dirigió corriendo hacia el druida. Algo le detuvo de pronto, el frío tacto de una daga en su cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola.-dijo la voz de la draenei susurrándole al oido con melosa malicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a los ojos del elfo, el druida había derribado ya a dos de sus oponentes y observaba con postura relajada al restante, que dudaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su posición, inmovilizado por el filo de la draenei, el elfo podía ver algo que no veía su subordinado, porque los labios del druida se movían incesantemente. Intentó gritar para advertirle, pero notó cómo la mano enguantada de la draenei tiraba de sus cabellos hacia atrás y apretaba un poco más el puñal contra su garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo que tú no haría eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El druida apuntó con la mano a su oponente y un remolino de aire surgió alrededor del aturdido elfo, haciéndole girar sobre sí mismo y alzándole sobre sus pies entre gritos. Cayó la espada, se desprendieron algunas partes de su armadura y cuando el viento cesó el elfo se desplomó en el suelo retorciéndose de dolor mientras se agarraba con fuerza el hombro derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin prestarle demasiada atención el elfo de la noche volvió la vista hacia la draenei y su presa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, primo.-dijo el druida.-ahora sólo quedas tú. ¿Qué vamos a hacer contigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;-¡Jezabel! ¡Veo algo! ¡Allí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jezabel siguió con la mirada la dirección que indicaba Bárbo. Más adelante, en dirección noroeste, se divisaba una de aquellas extrañas monturas de gnomos, como aves zancudas a las que se le han añadido artilugios mecánicos que aumentan su velocidad. De todas las monturas que había visto en su vida, desde magníficas hasta terribles, débiles o poderosas... las de los gnomos siempre respondían al mismo adjetivo: pintorescas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Será nuestro gnomo?-preguntó Jezabel.-Lo cierto es que estamos ya muy cerca de Gnomeregan. Desde aquí puedo divisar las puertas del antiguo reino de los gnomos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues si es él tendremos que darnos prisa o se nos escapará, ¡está a punto de llegar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiraron de sus riendas y descendieron en dirección al gnomo y su montura, que avanzaba a buen paso. De pronto, el gnomo se giró, probablemente al oir los graznidos de los grifos, y las divisó. Los ojos de Bárbo captaron en el rostro del gnomo signos de sorpresa y cierta preocupación, marcada por la curiosidad. Un gnomo era, por encima de todo, expresivo hasta la extenuación, y no hacía falta hablar con él para saber que: primero, los grifos le habían sorprendido; segundo, se sentía bastante intrigado por las razones que llevaban a dos grifos a desviarse tanto de su ruta; y tercero, que no se fiaba de las buenas intenciones de las jinetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, con un golpe de sus pies a la montura, el ave comenzó a correr cada vez más rápido, ganando cierta distancia a las aves, aunque sólo momentáneamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Está huyendo!-gritó Bárbo.-¡Rápido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Evidentemente no confía en nuestra buena fe. Un gnomo precavido éste.-respondió Jezabel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante unos incontables minutos continuó la persecución, ave contra grifo. Por fin, el ave zancuda se detuvo bruscamente frente a unas puertas enormes talladas en la roca de las que salía una fina hilera de humo. Los goznes habían sido reventados mucho tiempo atrás, y las puertas de piedra yacían ahora en el suelo hechas pedazos. Ni el gnomo ni sus perseguidoras se detuvieron a observar la escena. El gnomo, descendiendo de un salto de su montura, se adentró a la carrera en el interior mientras que Bárbo y Jezabel tomaban tierra precipitadamente y corrían hacia la entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, al otro lado de la puerta ya no se veía a nadie, sólo los vapores que ascendían desde los niveles más bajos, y algún que otro ruido de origen impreciso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maldita sea!-exclamó Jezabel.-Ha entrado. Vamos a tener que seguirle, a ver si podemos dar con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero este lugar es un laberinto, y está lleno de esos bichos asquerosos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jezabel se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La verdad es que a mí tampoco me hace mucha gracia. Pero no se me ocurre otra forma de... ¡Bárbo! ¡Los grifos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandonados a su suerte, los dos grifos habían decidido que no les gustaba aquel cambio de rumbo. Podían sentir la cercanía de Forjaz, y habían reemprendido el vuelo poco después de que sus jinetes desmontaran. Bárbo ahogó una maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al menos no se han llevado nuestro equipo. Suerte que siempre lo llevemos encima y no sobre las monturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, las dos compañeras volvieron la vista a la oscura entrada a Gnomeregan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y será ése el gnomo que buscamos?-dijo Bárbo pensando en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si no lo es pienso despellejarle por hacernos perder el tiempo de esta forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si lo es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si lo es, también, por huir de nosotras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de adentrarse en las ruinas, Jezabel y Bárbo registraron con cuidado los fardos que llevaba la montura del gnomo. No hubo mucha suerte, aunque sí encontraron un pequeño diario, aún por estrenar, que tenía grabado el nombre "Panzaredonda" en la cubierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al menos es el gnomo correcto.-dijo Bárbo al verlo.- Ya podía haber escrito aquí algo sobre el amuleto, dónde conseguir más, por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya, y también podría llover oro del cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero eso sería la mar de doloroso, Jeza. Una vez vi cómo un enano minero se enfrentó a pedradas contra un lobo. Al principio le arrojaba piedras, pero pronto acabó arrojándole fragmentos de oro que había ido extrayendo. El lobo salió bastante escarmentado. Una lluvia de oro sería una cosa bastante destructiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A veces eres demasiado literal, Bárbo. Vamos, entremos ya o el rastro de ese dichoso gnomo se enfriará demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin decir más, las dos se adentraron en el interior de Gnomeregan, el reino caído de los gnomos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;-Me alegro de verte, Abrahamdale.-dijo Dracónica mientras tiraba con fuerza de la soga.-Has llegado en un momento idóneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y yo me alegro de verte a tí, pequeña Draco.-respondió el elfo.-No sé cómo lo haces, pero cada vez que nos encontramos te veo enzarzada con algún elfo de sangre. O con algunos, debería decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una mala costumbre que tengo. Si no fueran tan tercos y dejaran de invocar entidades que no conocen...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre les ha podido el orgullo.-sentenció Abrahamdale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado un par de horas recogiendo a los que habían caido en el combate. Algunos estaban muertos sin remedio, pero algunos otros tenían heridas que Abrahamdale y Draconica fueron capaces de restañar. Al jefe lo habían dejado inconsciente con un golpe del bastón de Abrahamdale, y habían empleado el tiempo de inconsciencia de su líder en curar a los que aún tenían remedio. Después los habían juntado a todos a los pies de un árbol cercano y los habían atado con una soga que Abrahamdale llevaba en su mochila. Los caballeros no rehuían el combate, pero tampoco gustaban de muertes innecesarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hubieron terminado de atar a los 12 elfos que seguían con vida, Draconica se volvió hacia su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué haces por aquí, Abra?-dijo la draenei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buscarte, Draco, buscarte.-respondió él con tono serio.-Tengo una misión para tí, de parte de Wulbaif. La hermandad está comenzando a ponerse en movimiento, y hay gente que localizar en estas islas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En movimiento?-dijo sorprendida Draconica.-Luego...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En efecto.-cortó él.-Pero es mejor que te lo cuente por el camino. Vamos a Exodar y te relataré lo sucedido estos días para que puedas llevar a cabo tu misión sabiendo qué es lo que ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, hablando entre ellos, los dos, elfo y draenei, se alejaron de los elfos de sangre atados al árbol, perdidos en sus conversaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vendrá alguien a buscarles?-dijo la voz de Draconica desde lo lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, descuida. Seguro que pronto aparece una partida de caza buscándoles. Por eso es conveniente marcharse además. Yo ya he hecho ejercicio para un par de años, prefiero reservar las fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ahora dime, Abrahamdale.-continuó Draconica.-¿Qué es lo que ocurre exactamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras sus pasos les alejaban de la cascada, de los árboles, de la hierba rojo sangre y de la decena de elfos atados al tronco de un árbol, Abrahamdale comenzó a relatarle a Draconica las últimas novedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-8992118916871237006?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/8992118916871237006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=8992118916871237006' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/8992118916871237006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/8992118916871237006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/03/7ruinas-y-brumas.html' title='7.Ruinas y Brumas'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-3168299880855073064</id><published>2008-03-22T15:02:00.000-07:00</published><updated>2008-03-23T10:55:22.610-07:00</updated><title type='text'>6.La Raíz</title><content type='html'>-¡Señor!¡Tierra a la vista!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El tañido de una campana en la lejanía le hizo centrar su atención en el lugar y momento en el que se encontraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a él, separado por apenas unos centímetros de barandilla, el Gran Mar, que ondeaba tranquilo, indiferente a la nave que hendía sus aguas con la irreverencia que las creaciones artificiales demuestran, en mayor o menor medida, hacia la Madre Naturaleza.&lt;br /&gt; A lo lejos, casi imperceptible, se adivinaba la diminuta silueta que había provocado el aviso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su espalda, el capitán de la nave se acercó a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya hemos divisado el islote, señor Fixiot.-dijo con voz ronca el marino.- Llegaremos en poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Magnífico.-respondió él.-Gracias por avisarme. Iré a preparar mis cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una reverencia, el capitán volvió al timón. Mientras le observaba alejarse, Fixiot se preguntaba cuántas vidas cambiarían radicalmente en el transcurso de los próximos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera se planteaba si cambiarían a mejor o a peor: las opciones eran demasiado obvias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manteniendo grácilmente el equilibrio pese a algunos golpes de mar traviesos, el elfo descendió las escaleras hacia su camarote y comenzó a revisar sus pertenencias. Instantes después salió de nuevo a cubierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al observar de nuevo el horizonte pudo percibir con mayor claridad la silueta de su destino: el Peñón del Grifo, cuna de la Hermandad de los Caballeros del Grifo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A simple vista parecía un pedazo de roca perdido en medio del mar, nada reseñable en ninguna de las rutas conocidas por los navíos de Azeroth. Lo cierto es que eso servía perfectamente a los intereses de la Hermandad, que apreciaba enormemente la intimidad y la discreción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno miraba con más atención, entonces es cuando aquí y allá empezaría a apreciar terrazas talladas en la roca viva, y ventanales, dispersos por la estructura, y arcadas de austera manufactura y, sobre todo, un muelle que, enlazado por una pequeña carretera, conducía a un enorme portón de hierro negro y brillante. Aunque a esa distancia era imposible percibirlo, Fixiot sabía muy bien que en la dura superficie del portón se dibujaba el emblema de los Caballeros, grabado con habilidad por una docena de artesanos del pueblo de los enanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cubierta del barco se ensombreció repentinamente, y la temperatura se redujo de forma perceptible. Fixiot miró a su alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Se aproxima tormenta!-dijo la voz del vigía desde lo alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mantened el rumbo!-gritó el capitán.-¡Ésta va a ser una descarga rápida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fixiot sonrió al oir cómo el capitán le trataba como si fuera un fardo. Era un conocido de la Hermandad desde hacía muchos años, así que ese tipo de cosas no se le tenían en cuenta. Fixiot no sabía por qué, pero aquel tipo había rechazado formar parte de los Caballeros media docena de veces. El único que conocía las razones era Wulbaif, y de él no habían logrado sacar ni una palabra al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor,-dijo el capitán de nuevo, más cerca de Fixiot.-tenemos una tormenta aproximándose por el Este. Parece bastante importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Nos supondrá algún problema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En absoluto, señor,-dijo el capitán negando con la cabeza.- aunque habremos de partir inmediatamente después de que desembarque. El peñón es un lugar traicionero para fondear con viento revuelto. ¿Lleva todo su equipaje?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fixiot asintió tirando significativamente de la mochila que colgaba a su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Será cosa de segundos descender a tierra, capitán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perfecto pues.-respondió el capitán mientras volvía junto al timón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fixiot le dedicó unos minutos a las nubes grises que se aproximaban por poniente. Parecía una tormenta de cierta envergadura, y a Fixiot le alegraba enormemente la idea de estar muy pronto bajo un techo de piedra y una hoguera en vez de estar en el camarote de un barco a merced del viento y la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió la vista al Peñón del Grifo y al muelle donde se dirigían. Allí, de pie sobre el malecom, dos siluetas permanecían inmóviles, esperando, una humanoide y otra animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El animal parecía un felino, aunque aún no podía distinguir bien el tono de su pelaje y otros detalles, y estaba tumbado contra los tablones en actitud somnolienta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su lado, la figura humanoide permanecía imperturbable, envuelta en una capa de tela gris que la protegía del viento que empezaba a soplar como heraldo de la tormenta. Podía discernir, sin embargo, que se trataba de una mujer del pueblo de los elfos. Su identidad era por ahora imposible de determinar debido a la distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tiempo después, el barco se aproximó al muelle, deteniéndose con suavidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los marineros amarraban la nave y extendían la pasarela, Fixiot pudo distinguir con más precisión a quienes le esperaban en el muelle. La mujer elfa era Adanat, una cazadora de la Hermandad. Tenía los cabellos plateados cortados en una melena que le llegaba a los hombros, que servían como marco a un rostro de rasgos dulces y de piel rosada; los ojos azules y profundos como el cielo de la noche le miraban llenos de vida. A su lado aguardaba su mascota, un felino enorme de piel gris moteada, que Adanat había bautizado como Zarlock hacía ya mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Saludos Adanat!-gritó Fixiot haciendo bocina con la mano para hacerse oir con claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La interpelada le dedicó una sonrisa y una reverencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bienhallado, Fix!-respondió ella risueña.-¿Qué tal el viaje? ¿Te has mareado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tendrás ocasión para burlarte de mí con eso, Ada.-respondió Fixiot sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los marineros se movían con gran velocidad y destreza por la nave disponiendo sogas y arriando las velas. Una vez la pasarela estuvo dispuesta, Fixiot se despidió del capitán con un apretón de manos y descendió con paso grácil por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas puso un pie en tierra la tripulación levantó la pasarela, levó anclas y volvió a izar las velas. En menos de un parpadeo el barco se alejaba de nuevo a buena velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fixiot vio como se marchaban, y después se puso a caminar, con Adanat y su felino compañero al lado, en dirección a la fortaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué noticias traes, Fix? Cuando el vigía divisó una nave con bandera de Menethil me sorprendió, ya que apenas hace una semana que Wulbaif partió para allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estuve con él, pero no en Menethil, sino en Ventormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo va la investigación de las señales? ¿Algún resultado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fixiot no respondió inmediatamente, sino que miró a su compañera elfa con gesto serio. Ella se encogió de hombros y continuó caminando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu silencio es tan elocuente como cualquier palabra que digas, mi buen Fix. De acuerdo, así que estamos en apuros. ¿Cuál es el siguiente paso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La razón por la que he venido al Peñón, Adanat. Tengo que avisar al mayordomo de la fortaleza de que pronto este sitio va a estar muy concurrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adanat le miró con ojos sorprendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Van a convocar a toda la hermandad? ¿A todos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es. Wulbaif vendrá pronto, y quiere poder dirigirse a todos nuestros hermanos para contarles la situación y poner en marcha alguna estrategia que nos permita salir de este asunto más o menos bien parados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adanat se detuvo un momento y se inclinó junto a su compañero felino, rascándole la cabeza con cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Has oído, Zarlock? Parece que vamos a tener que mucha compañía dentro de poco, así que se acabó explorar la fortaleza por el momento. Bueno,-dijo incorporándose de nuevo y reanudando la marcha.-vamos a hablar con el Mayordomo pues. Imagino que le dará un ataque, sobre todo porque no creo que las despensas estén preparadas para recibir a tanta gente. Pero si vienes como emisario eso significa que le dará tiempo a reabastecer la fortaleza antes de que lleguen los demás invitados. Vamos pues, Fixiot. Te echo una carrera hasta la fortaleza, a ver si somos capaces de ganar a esas nubes de lluvia que se acercan con malas intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sin esperar la respuesta de Fixiot, Adanat echó a correr, seguida de su mascota. Fixiot sonrió y comenzó a su vez a correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin y al cabo, una carrera no le vendría nada mal para desentumecer los huesos tras el trayecto en barco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos ya, el cielo encapotado comenzó a brillar con relámpagos que saltaban de nube en nube, y a lo lejos se adivinaba lluvia cayendo sobre el mar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-3168299880855073064?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/3168299880855073064/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=3168299880855073064' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/3168299880855073064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/3168299880855073064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/03/6la-raz.html' title='6.La Raíz'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-8622146535882683443</id><published>2008-03-16T16:00:00.000-07:00</published><updated>2008-03-18T19:38:20.459-07:00</updated><title type='text'>5. Una pequeña búsqueda</title><content type='html'>-¡Por todos los dioses!-exclamó una voz.-¿Cuántas veces he de repetírtelo maldito charlatán sordo? ¡No te he pedido un compendio de lenguas de Azeroth, sino un talismán!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varias cabezas se giraron sorprendidas hacia el origen de la voz. El distrito de los magos de Ventormenta, salvo ocasionales explosiones y gritos de invocaciones fallidas, solía ser un lugar reposado y tranquilo. Además, por lo general esas explosiones solían ocurrir varios pisos por encima de la calle, y los gritos horrorizados de los invocadores que han cometido su último error solían, más bien, escucharse varios metros bajo el suelo, donde ningún transeunte normal los captaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos gritos, sin embargo, provenían de una pequeña tienda a pie de calle, donde un viejo cartel descascarillado ondeaba sin un ritmo concreto. En el cartel podía leerse a duras penas las palabras "Decroux: Talismanes y Pergaminos"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lugar, aunque de dimesiones medias, parecía más bien reducido por la ingente cantidad de chatarra sobrenatural que se apiñaba en estantes y en el suelo. Capas de pluma, varitas, ingredientes de pociones, pergaminos de invocaciones y algunos viejos tomos sobre disciplinas imprecisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el mostrador, un venerable anciano de cara sonriente y ojos alegres miraba como ausente a la exasperada draenei que, desde el otro lado del mostrador, le increpaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero es que no me oye?-volvió a decir la mujer.-¡TALISMANES! ¡Talismanes de Comprensión!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano volvió a sonreir y sacó dos trozos de roca. Las rocas parecían pegadas entre sí, y cuando el anciano las separó con un pequeño esfuerzo y depositó una de ellas en la mesa, acto seguido ésta ascendió hasta volver a unirse a su compañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Imanes no...-dijo la joven con tono desesperado ondeando furiosa la cola por debajo de su capa.-Maldita sea, viejo cabezota. ¿Por qué no me haces caso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque está sordo como una tapia, Bárbo.-dijo una voz de mujer a su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven muchacha, al oir su nombre de pila, se giró hacia su interlocutora, haciendo caso omiso del anciano. En el marco de la puerta se encontraba una hermosa mujer humana, de cabellos de color de la ceniza y ojos de acero. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho y observaba a la draenei con alegre tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días Jezabel.-dijo sonriendo.-Qué pronto vienes por el distrito. ¿Cómo fue la reunión de anoche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No muy larga, pero bastante preocupante. Parece que las cosas empiezan a moverse más rápido de lo que le gustaría a ninguno de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y a quién le gusta que las cosas vayan deprisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se me ocurren unos cuantos. La mayoría, de hecho, estaban en la plaza anoche gritando como energúmenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, querida Jeza, pero esos sólo quieren acelerar su muerte de forma absurda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En cualquier caso... si estás aquí significa que todas las demás fuentes no han servido de mucho. ¿Me equivoco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara de Bárbo se ensombreció ante el comentario de su compañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues sí, la verdad. Estuve todo el día de ayer preguntando en puestos, librerías, a estudiantes que paseaban por las inmediaciones de la Torre de la Magia... y la única que me ha quedado es ésta. Si todo falla tendré que intentar acceder a la Torre y hablar con los Sabios, pero eso va a resultar realmente complicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jezabel miró ausente a su alrededor durante unos instantes, pensativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, la verdad es que esos ancianos son más bien poco comunicativos. De todas formas, no desesperes aún... aquí hay más de lo que parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbo miró a su alrededor con expresión intrigada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este buen hombre no es el propietario de la tienda.-le aclaró Jezabel.- Decroux en realidad es una mujer, bastante agradable por lo demás. El caballero que te ha estado haciendo perder los nervios es su padre, que de vez en cuando le cuida la tienda y, de paso, ahuyenta a los clientes no deseados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbo dio un golpe en el suelo con una de sus pezuñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pues lo hace estupendamente! Porque estaba a punto de marcharme cuando has llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ésa es la idea, jovencita.-dijo una voz de mujer de pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbo se giró sobre sí misma un par de veces intentando localizar el origen de la voz. Jezabel se limitó a permanecer en el marco de la puerta, aguardando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un panel de una de las paredes, donde colgaba un cuadro de motivos algo imprecisos, se abrió a poca distancia de Bárbo, dejando al descubierto una puerta que conducía a una sala en penumbra. Entre la sala y la tienda se encontraba una mujer de edad ya respetable vestida completamente de azul celeste. Tenía los cabellos blancos y largos hasta más allá de la cintura, pero pese a ese detalle, y a las inevitables arrugas de la edad que se marcaban en sus manos y en su rostro, tenía una mirada tan viva que podría haber correspondido a una muchacha de quince años. Durante unos instantes fijó su mirada en la impetuosa draenei, para volver la vista después hacia la entrada de la tienda, donde aún estaba Jezabel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días, Decroux.-dijo Jezabel.-¿Qué tal va el negocio últimamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decroux le dedicó una cálida sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No nos va mal, no nos va mal. ¿Y qué tal tú Jezabel? ¿Envuelta en algún peregrinaje interesante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jezabel pareció meditar unos instantes la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso parece, querida.-el tono dulzón de la conversación de Jezabel se le antojaba a Bárbo como algo ajeno. Siempre le había encantado el tono directo de conversación de su compañera, y este cambio de registro, por más que lo había presenciado en más de una ocasión al tratar con otros magos o brujos, no dejaba de sorprenderla. Ella, por su parte, nunca había tenido paciencia para conversaciones melífluas, y prefería ir al grano ya fueran magos, guerreros, druidas o artesanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y bien?-dijo Decroux tomando un aire más comercial.-Si no he entendido mal estáis buscando talismanes de Comprensión. ¿Planeáis algún viaje a algún lugar donde no se hable la Común?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jezabel asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es, Decroux. Necesitamos un medio rápido de comprender las lenguas de la Horda y de que, llegado el caso, nos comprendan a nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decroux pareció sopesar la información que acababa de recibir. De alguna forma Bárbo sintió que la mujer estaba revisando mentalmente cada estante, cada archivo y cada caja que poblaba la tienda y su almacén. Al cabo de un rato rompió el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, lo siento.-dijo Decroux.-No tenemos nada semejante desde hace años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbo pateó frustrada el suelo al oirlo: al final habría que visitar la Torre de los Magos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sin embargo,-continuó diciendo la mujer.- sí que creo haber oído noticias sobre algo semejante no hace mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué has oido?-dijo Bárbo impaciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquila, tranquila muchacha.-respondió Decroux.-Con prisas no se consigue mucho en este mundo en el que nos movemos quienes conocemos el Arte. Tu compañera es muy impaciente, Jezabel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es porque está más viva que nosotros, Decroux. Algo de lo que alegrarse al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, sí. Tienes razón, como siempre. Bendita juventud llena de energía...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y bien?-dijo Jezabel esta vez.-¿qué sabes de esos talismanes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Algo, pero no demasiado tampoco. Al parecer han aparecido algunos aquí y allá, como rarezas en las casas de subastas. Lo sorprendente es que son todos de manufactura bastante reciente, así que podemos concluir que hay alguien que los está fabricando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y funcionan? ¿No son falsificaciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Funcionan, en efecto. He conocido al propietario de uno de ellos, un gnomo de lo más dicharachero y alocado. Parece que tenía pensado darle usos lucrativos al talismán, pero quién sabe con estos gnomos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí,-respondió Jezabel sonriendo.- quién sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde podemos encontrar a ese gnomo, Decroux?.-preguntó Bárbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decroux se detuvo de nuevo con ese gesto de revisar mentalmente los estantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La última vez que hablé con él se dirigía a Gnomeregan. Mencionó algo de explorar el viejo hogar de los gnomos utilizando el amuleto para intentar eludir a las criaturas que lo pueblan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso y un buen hechizo de cambio de apariencia, espero.-dijo Jezabel.-¿Cuándo le viste por última vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace unos tres días.-respondió Decroux.-Mencionó que partiría al alba, con lo que os lleva dos días de ventaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Grifo?-fue la única respuesta de Jezabel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, Jezabel. Por tierra, en uno de esos extraños pájaros que tienen los gnomos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces creo que nos tendremos que poner en marcha rápido si queremos encontrarle antes de que se pierda en Gnomeregan. Cuando entre no habrá quien dé con él en el interior, y a saber si es capaz de salir con vida.-dijo Bárbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En efecto, joven. Yo diría que el tiempo no está de vuestra parte hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni desde hace semanas.-fue la única respuesta de Bárbo mientras se aproximaba a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sea lo que sea en lo que andáis envueltas, buena suerte. Si necesitáis mi ayuda sigo aquí a vuestra disposición a cualquier hora de cualquier día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muchas gracias, Decroux, querida.-respondió Jezabel con una reverencia.-Sólo una cosa más, ¿cómo se llamaba ese gnomo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, uno de esos nombres tan graciosos que gustan de ponerse, Panzaredonda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bárbo se giró hacia la mujer con cara sorprendida. Aunque no dijo nada, en su cara se leía nítidamente la frase: "estás de broma, ¿verdad?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De acuerdo, querida.-dijo Jezabel.-Entonces ya tenemos todo lo que queremos. La Hermandad te debe un favor por esta información. Hasta pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin añadir nada más, las dos mujeres salieron veloces de la tienda hacia el distrito de mercaderes. Wulbaif aún se encontraría en la posada y había que informarle antes de salir en busca del gnomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anciana se las quedó mirando un rato con gesto pensativo. Después, girando suavemente sobre sus pies, chasqueó los dedos. Un pequeño demonio se materializó junto a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gible,-dijo la mujer.- esas dos chicas andan metidas en un asunto que parece bastante interesante. ¿Serías tan amable de seguirlas y averiguar todo lo que puedas al respecto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto, Francesca.-respondió el demonio con voz alegre y aguda.-Confía en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pese a todas tus travesuras, Gible, siempre lo hago. Ve, espero tus noticias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pequeño demonio se inclinó en un saludo hacia su ama y desapareció en un parpadeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sea lo que sea en lo que andáis metidas.-dijo la mujer.-Os deseo buena suerte, queridas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-8622146535882683443?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/8622146535882683443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=8622146535882683443' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/8622146535882683443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/8622146535882683443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/03/5-desde-la-torre.html' title='5. Una pequeña búsqueda'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-1285683090928458874</id><published>2008-03-14T21:51:00.000-07:00</published><updated>2008-03-15T19:52:15.226-07:00</updated><title type='text'>4.Memorias tras la bruma de sangre</title><content type='html'>La luna se alzaba tímidamente sobre el océano, pura y perfecta como tantas y tantas otras veces. Abrahamdale llevaba ya muchas eras sobre el mundo y, sin embargo, nunca se cansaba de contemplar el enorme disco plateado viajando incansable por el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había pasado prácticamente todo el día subiendo pendientes, saltando riscos y maldiciendo lo áspero del terreno. Había visto ascender el nuevo sol tras las montañas al comenzar su periplo y ahora, tras una incesante marcha, mezcla de tesón, tozudez y suerte, contemplaba el nacimiento de la luna desde la cumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bendita Sierra Espolón,-le dijo al viento.-tú tampoco eres invencible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9yKT1Ra4gI/AAAAAAAAAAg/xecoDo4z1rQ/s1600-h/ascensoSierraEspolon.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9yKT1Ra4gI/AAAAAAAAAAg/xecoDo4z1rQ/s320/ascensoSierraEspolon.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178165744891519490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Se permitió unos minutos para contemplarlo todo desde la cumbre. Las aguas lejanas del Mar de la Bruma, pendiente abajo; las cumbres irregulares que se alzaban aquí y allá bordeando el continente. Mirando en derredor se dio cuenta de que por azar había ascendido entre las regiones de Sierra Espolón, Vallefresno y Desolace. Al noreste podía intuir los frondosos y puros bosques de Vallefresno, mientras que al sur podía observar la tierra arcillosa del Espolón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda no se encontraba lejos del Refugio del Espolón, donde los druidas élficos marchaban para dejarse llevar por la transformación, sumidos en sueños inquietos que les conducirían un paso más allá en su camino como druidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrahamdale nunca había tenido mucho tiempo para pensar en la transformación: había demasiadas cosas que hacer como para perderse la vida que corría por el mundo encerrado en una prisión de sueños y pesadillas en busca de la sabiduría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prefería ser un poco más ignorante y, al mismo tiempo, un poco más libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento se preguntó qué pensarían sus parientes si le vieran aparecer desde lo alto de las montañas en vez de siguiendo el camino habitual hacia la entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo sonrió un momento pensando en la idea, mientras volvía la vista hacia el suroeste donde, a mucha distancia, podía percibir la roca fría y gris que anunciaba el comienzo de Desolace, una tierra yerma y hostil para cualquiera que osara posar el pie en ella. Tan sólo algunos clanes de centauros se molestaban en considerar esa tierra como suya, mientras el resto de pueblos se mantenían discretamente apartados de aquella región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sin duda ha sido un lugar interesante para ascender.-se dijo a sí mismo terminando de observar el lugar.-Ahora habrá que buscar un sitio igual de interesante para descender y poder acampar un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba buscando la providencial ruta de descenso cuando un destello llamó su atención. Intrigado, aguzó la vista intentando localizar el origen de aquel destello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio sólo pudo contemplar fragmentos del paisaje: un pequeño lago, una caverna sellada por un viejo derrumbe, algunos árboles de edad y altura considerable...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces fue cuando empezó a percibir otros elementos inusuales. Al verlos, Abrahamdale se quedó inmóvil, aturdido por el descubrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos de donde se encontraba, los restos de una antigua construcción yacían envejecidos. Parecían los restos de un antiguo templo, dedicado a alguna deidad imprecisa. Alguien más, hacía mucho tiempo, había tenido la misma idea que él, y no sólo eso, sino que habían sido capaz de construir un edificio y establecerse allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poco más lejos Abrahamdale pudo divisar más ruinas cubiertas de hiedra y matojos y, en la orilla del pequeño lago, los restos de lo que en otro tiempo fue una pequeña embarcación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, lo verdaderamente inquietante se encontraba más allá del lago y las ruinas, en el centro de una explanada de verdes pastos teñidos de plata por la luz de la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí, en medio de ningún territorio conocido y en un lugar al que apenas se podía acceder, resplandecían cuatro antorchas clavadas en el suelo, rodeando una cabaña en cuyo interior parecía brillar un quinto fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo ahogó una maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9yLPFRa4hI/AAAAAAAAAAo/kbFZMXcrZvM/s1600-h/tiendatauren.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9yLPFRa4hI/AAAAAAAAAAo/kbFZMXcrZvM/s320/tiendatauren.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178166762798768658" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Qué diablos hacía un Tauren allí? Abrahamdale no estaba seguro de querer saberlo, pero también se sentía bastante intrigado por el hallazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alguna razón tiene que haber para esto.-se dijo.-Será mejor echar un vistazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observando con cuidado el suelo que pisaba, encontró por fin una zona de pendiente más asequible, y comenzó a descender mirando de vez en cuando hacia la cabaña. No sabía aún qué había en ella y, desde luego, no tenía ninguna intención de anunciar su visita hasta tener un poco más de información a su favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la inquietud, el elfo no pudo evitar detenerse un segundo a observar a su alrededor, sobrecogido por el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás no se tratara de un templo como la catedral de Ventormenta, desbordada de esa sensación de poder inmenso que abruma al que camina entre sus paredes; ni tal vez fuera uno de esos paisajes idílicos que podían encontrarse en el interior de Teldrassil, que sobrecoge por su belleza al viajero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, lo que abrumaba a Abrahamdale de aquel lugar era que flotaba a su alrededor una extraña sensación, una especie de aura que le rodeaba como un perfume malicioso, una señal sutil que le decía al elfo que, pese al verdor de los pastos, pese a la frescura del viento y pese a la luna brillante, ese valle no contenía más que tristeza y muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrahamdale se inclinó suavemente hacia adelante recitando una vieja fórmula, y su cuerpo se tornó en la silueta oscura de un felino de ojos brillantes. Dadas las circunstancias, prefería fundirse entre las sombras y el sigilo de su forma felina a cometer un traspié con su cuerpo real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente, la enorme pantera se aproximó a la cabaña, atenta a cualquier señal de movimiento dentro o fuera de la cabaña, fundiéndose con las sombras, en el más absoluto silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metro a metro, Abrahamdale empezó a percibir el crepitar de las antorchas, y el chasquido de la madera en el interior de la cabaña. Intentó afinar sus sentidos, intentando captar alguna conversación o alguna figura, pero fue en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más que pudo percibir fue una respiración lenta, profunda, trabajosa, que salía de la cabaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recortada contra las paredes de la tienda por la luz de la hoguera del interior, Abrahamdale pudo percibir una voluminosa figura dentro de la cabaña, origen de la pesada respiración que había captado un momento antes. Los detalles de la figura no eran precisos, pero estaba bastante seguro de a qué especie pertenecía el inquilino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con renovado sigilo, Abrahamdale recorrió los últimos metros hasta la tienda y se acercó a la entrada de la misma, que permanecía abierta. Con mucho cuidado se asomó para echar un vistazo al interior y se apartó con rapidez, fundiéndose con las sombras nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El interior era sencillo y espacioso, sin apenas grandes comodidades. Parecía pertenecer a un sujeto humilde, que no se preocupaba de los adornos, ni de las pertenencias. Tampoco parecía preocuparse mucho de las camas, porque tan sólo había una dura esterilla que hiciera esas funciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dueño, como sospechaba, era un tauren. Uno de avanzada edad y bastante enfermo, a juzgar por su aspecto. Tenía un cuerno mellado, y el otro aparecía astillado aquí y allá. Respiraba con dificultad, y parecía más bien que se recostaba porque no tenía fuerzas para sentarse, más que por querer descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tauren, había observado el elfo, estaba escribiendo de forma frenética en un pequeño libro de cuero curtido. Parecía que su vida dependiera del contenido de aquel libro, porque lo sujetaba con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sorprendente es la agilidad y precisión con la que usaba la pluma aquel tauren, porque Abrahamdale había podido ver en sus ojos la bruma blanquecina de la ceguera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora entendía Abrahamdale qué era todo ese aura de soledad y de muerte que rodeaban el lugar: el amo del valle se moría en soledad, abandonado a su suerte, y la tristeza era su única compañera en el final de todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manteniendo aún la cautela, Abrahamdale se aproximó de nuevo a la entrada de la cabaña y permaneció allí, observando directamente al tauren agonizante que escribía como guiado por un impulso venido de otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, el tauren dejó de escribir de improviso y comenzó a mirar hacia todos lados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién anda ahí?-dijo con voz grave y profunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sorprendió a Abrahamdale, y lo que le hizo retroceder sorprendido, revelando su posición al chocar contra una antorcha, fue que el tauren había hablado en la lengua común de la Alianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tauren olisqueó el aire y volvió a romper su silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Elfo, ¿eh?-dijo dejando de lado el pequeño libro y luchando por incorporarse un poco.-¿qué hace un elfo de la noche en un lugar tan perdido como este?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrahamdale permaneció inmóvil, intentando no revelar más su posición a aquel tauren ciego. No parecía suponer una gran amenaza, pero con la Horda nunca se estaba seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Descuida, descuida.-dijo el tauren mientras, por fin, conseguía sentarse en el suelo.-Como puedes ver no soy ninguna amenaza para nadie. El tiempo que me queda en este mundo se cuenta en horas, así que nada puedo hacerte, joven elfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con velocidad fulminante, Abrahamdale recuperó su aspecto real y se acercó unos pasos hasta la entrada de la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Joven elfo?.-dijo Abrahamdale con voz molesta.- Sería la primera noticia que tengo de que un tauren supera a un elfo en longevidad, y llevo ya mucho tiempo caminando como para que puedas llamarme joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tauren no dijo nada durante un momento, tan sólo rió ante el comentario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pese a todos vuestros años de vida.-dijo por fin.-Sóis tan impetuoso como uno de nuestros jóvenes. Y dime, elfo, aún no has contestado a mi pregunta. ¿Qué haces aquí? ¿Acaso te han desterrado aquí? ¿Te han traido por el túnel quizás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Túnel? ¿Destierro?- Abrahamdale no estaba del todo seguro de entender las palabras del tauren, aunque al mismo tiempo empezaba a hacerse una idea de cómo había acabado allí. Recordaba haber visto un túnel sellado por un derrumbe justo al otro lado del lago. Al verlo había pensado en un derrumbe natural, pero quizás se tratara de algo un poco más deliberado.- A mí sólo me han traido mis pies y mis manos, subiendo palmo a palmo de arrogante montaña. No sé nada de ningún tunel, y desde luego nadie me ha desterrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante un instante el tauren guardó silencio, intentando comprender las palabras del elfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me estás diciendo...-dijo al fin.- que has venido aquí por gusto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por amor a los desafíos, te dirían algunos.-respondió el elfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento el tauren sonrió abiertamente, como si una idea se estuviera fraguando en su cabeza. Sin embargo, Abrahamdale no se preocupó al respecto, ya que la risa de aquel tauren carecía de toda maldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me temo, buen elfo, que tus pies no han sido los únicos que te han traido aquí. Algo o alguien te ha conducido hoy ante mí, cuando tan poco tiempo me queda y hay tantas cosas que transmitir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué estás hablando?-respondió Abrahamdale.- ¿Insinúas que alguna fuerza superior me ha traido ante tí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tauren asintió de manera decidida. Después, con no poco esfuerzo, el tauren se puso en pie y se dirigió hacia Abrahamdale con las manos extendidas en señal de bienvenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bienvenido al valle del destierro, elfo. Mi nombre es Eladma, chamán Tauren de la última Unión. Segundo al mando en el batallón Tauren durante la Gran Guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Última Unión? ¿Gran guerra?.-repitió sorprendido de oir aquellas palabras.- ¿Pero cuánto hace que estás aquí? la Gran Guerra, la que casi cambió la faz del mundo, fue hace muchísimos años, y la Última Unión se disolvió hace décadas. Pocos la recuerdan hoy día. ¿Cómo es posible...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El cómo no importa, sólo el porqué, ehm...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abrahamdale. Mi nombre es Abrahamdale, miembro de los Caballeros del Grifo. ¿Cuál es, pues, el por qué, anciano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tauren cogió aire y tosió un par de veces antes de hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El por qué sigo en pie, Abrahamdale, es porque no podía marcharme sin avisar al mundo de lo que se avecina. Ahora que estás aquí yo puedo por fin descansar y perderme en el olvido, que tanto tiempo ha que me espera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras hablaba, el tauren fue volviendo poco a poco a su posición original en el suelo, recostándose. Con un último esfuerzo Eladma, el Tauren eremita, se tumbó por completo en el suelo, jadeante, mientras Abrahamdale se adentraba poco a poco en la tienda, confuso por las palabras y por los movimientos agónicos de aquel ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿de qué estás hablando?- el elfo observó preocupado el declive tan fulminante que estaba experimentando el tauren, como si de verdad su vida hubiera dependido todo este tiempo de que alguien llegara hasta allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo está aquí.-dijo el tauren señalando el libro que había estado escribiendo hasta hacía poco.-Léelo con atención y observa bien a tu alrededor cuando lo hagas. Está ocurriendo.- la respiración de Eladma era cada vez más trabajosa, y el tauren optó por recostarse por completo y respirar en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrahamdale observaba la escena aturdido. Que él supiera, la gente no moría de forma tan rápida como le estaba ocurriendo al tauren, ni podían prolongar su vida para cumplir un objetivo. O morías o vivías, pero la fuerza de voluntad no podía alargar la vida... ¿o sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuida bien de estas páginas, Abrahamdale el elfo.-continuó el tauren con un hilo de voz.-Porque son toda mi vida, y ya no me queda más que ofrecer que mis palabras. Tengo que dormir, porque el cansancio me abruma y no me queda aliento para seguir hablando contigo. Si los dioses me entregan un nuevo día hablaremos nuevamente y podré explicarte más. Si no es así... en mis palabras escritas te dejo todo cuando sé, de tí depende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero qué...-dijo estupefacto el elfo.- Esto es absurdo, Eladma o como te llames. ¿Qué es lo que está ocurriendo aquí? ¿Qué es lo que tengo que entender? ¿Qué se avecina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el tauren no respondió, sumido profundamente en un sueño que llegó en un instante y del que no volvería a despertar jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrahamdale mientras tanto, observando al tauren dormido, se aproximó al libro para recogerlo, confuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para su sorpresa estaba escrito en dos lenguas, casi en paralelo, como si el autor no supiera quién iba a dar con él primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer trazo era la lengua común de la Alianza y el segundo, aunque para él era ilegible, sospechaba con bastante seguridad a qué lengua correspondería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel tauren que dormitaba con dificultad era todo un misterio para él, y suponía más preguntas que respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sierra Espolón.-dijo Abrahamdale al aire.- Invencible no eres, pero escondes cosas inquietantes en tu seno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;-.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tañido de la campana avisando de la proximidad del puerto sacó a Abrahamdale de sus ensoñaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encontraba en el barco que seguía la ruta Auberdine - Isla Bruma Azur, y ya podía distinguirse el pequeño embarcadero donde los viajeros tenían que apearse como si fueran contrabandistas furtivos. Bruma Azur nunca había sido un lugar muy poblado, y sólo la aparición de los Draenei lo había convertido en un destino a tener en cuenta, ya que su capital se había asentado en aquella isla de noche eterna, de bosques azulados y pastos del color del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde allí tendría que emprender el viaje hacia Exodar, que no estaba demasiado lejos, y desplazarse en grifo hasta la Isla Bruma de Sangre, donde debía localizar a Dracónica para extender el mensaje de convocatoria a los miembros de la hermandad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras el barco se aproximaba, Abrahamdale contemplaba ausente las cubiertas del libro de cuero que tenía en las manos, recordando al tauren moribundo que había escrito sus páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel libro había sido el comienzo de todo. Si tan sólo ese tauren moribundo lo hubiera sabido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque, por otro lado, Abrahamdale sospechaba que aquel tipo sabía muy bien lo que estaba ocurriendo, aunque hubiera pasado edades encerrado en aquel valle y que, en el fondo, el azar de subir aquella montaña les había dado, tal vez, una oportunidad de estar prevenidos contra el golpe final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barco se detuvo trabajosamente junto al embarcadero, y Abrahamdale descendió del mismo despreocupadamente, mirando a su alrededor distraído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos, más allá del tupido bosque, Abrahamdale podía distinguir las resplandecientes luces del Exodar, la capital ajena a la tierra donde se asentaba, llena de gentes extrañas aunque hospitalarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dedicarle un segundo pensamiento, Abrahamdale emprendió la marcha mientras pensaba dónde podría localizar a su compañera de hermandad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su espalda, el barco levaba anclas y continuaba su ruta, ajeno a las preocupaciones del pasajero que acababan de dejar en tierra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-1285683090928458874?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/1285683090928458874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=1285683090928458874' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/1285683090928458874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/1285683090928458874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/03/4memorias-tras-la-bruma-de-sangre.html' title='4.Memorias tras la bruma de sangre'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9yKT1Ra4gI/AAAAAAAAAAg/xecoDo4z1rQ/s72-c/ascensoSierraEspolon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-4256481427718156923</id><published>2008-03-09T16:43:00.000-07:00</published><updated>2008-03-11T15:49:41.298-07:00</updated><title type='text'>3.Junto al fuego</title><content type='html'>La noche permanecía tranquila en Ventormenta. Las antorchas crepitaban suavemente por las calles de la capital, y poco a poco las luces de las casas se iban apagando. El silencio empezaba a apoderarse de la ciudad y el merecido descanso llegaba a cientos de almas agotadas tras un día de trabajo agotador o de emociones intensas, según.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la taberna de El Cerdo Borracho, sin embargo, la vida aún continuaba y, si seguía su ritmo habitual, continuaría hasta el alba, cuando los huéspedes más reticentes se retirarían por fin a perderse en los colchones de las habitaciones superiores, solos o acompañados, según gustos y oportunidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía horas que la multitud sedienta de sangre se había dispersado de la plaza, cada una guiada por su propia insensatez pero, por suerte, sin ningún destino peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un rincón apartado de la taberna, junto a una de las ventanas, los cuatro integrantes de los Caballeros del Grifo continuaban mirando por la ventana, pensativos tras haber escuchado el relato de uno de ellos, mientras daban sorbos distraidos a sus jarras, indiferentes al jolgorio y a la actividad que había en el resto del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un rato Wulbaif, tras dar un largo trago de su jarra, rompió el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y bien, Abrahamdale,-dijo éste.- entonces Namis y tú fuísteis capaces de llegar al poblado troll.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrahamdale asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, Wulbaif, y las noticias no son nada alentadoras. Con no poco esfuerzo logramos descender al valle y acercarnos al poblado troll. La verdad es que nuestra visita fue toda una conmoción para aquella gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Reaccionaron de forma agresiva?-terció Jexabel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por sorprendente que parezca, no.-respondió el elfo.-Sorprendidos, sí, bastante, pero no agresivos. Supongo que dos elfos rodeados de un centenar de trolls no suponen mucha amenaza para el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ocurrió entonces?-dijo Wulbaif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pasamos un buen rato intentando hacernos entender a base de señas. La verdad es que vamos a necesitar aprender un poco más de idiomas de la Horda, o esto va a resultar muy complicado, Wulbaif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dímelo a mí.-intervino Jezabel.-Una vez estuve varios días viajando con un Orco que me encontré en el camino pidiendo ayuda, y fue toda una hazaña el lograr comunicarnos a base de señas. Un buen tipo en el fondo. Algo verde, pero un buen tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues ese problema habrá que solventarlo pronto entonces, amigos míos.- dijo Wulbaif.- Porque si no nos quedamos a medias, y hay demasiado en juego para quedarnos atrás por la simpleza de no poder comunicarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bárbo está en ello.-dijo Fixiot, que había estado silencioso hasta ese momento.-Está en el distrito de los magos, interrogando a todo aquel con pinta de erudito sobre talismanes que puedan ayudarnos a hablar otras lenguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí.-añadió Jezabel.- El problema de la comunicación ha estado presente desde que comenzó todo este asunto, por eso enviamos a Bárbo al distrito de los magos. Tenemos a Therzeon haciendo las mismas pesquisas en el Círculo Cenarion de Darnassus, y a MacLeod en Forjaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo lográsteis comunicaros Namis y tú entonces?-dijo Wulbaif, retomando el hilo original de la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Después de un rato de gestos y signos infructuosos, que en alguna ocasión debieron significar algo terrible sobre sus familias, a juzgar por las reacciones, los trolls estaban tan frustrados por no entendernos que nos condujeron al interior del poblado, a la cabaña más alta, donde parecía vivir su jefe. Por suerte para nosotros, su líder, una troll bastante grande y con una cresta de pelo naranja bastante llamativa, que se llamaba Voriya, conocía un poco de la lengua común de la Alianza, y parecía bastante amistosa, dadas las circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Imagino que no es una sorpresa agradable encontrarte a dos extraños en mitad de tu casa después de años y años de aislamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Décadas, de hecho.- dijo una voz de pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro se giraron para ver a Namis en la puerta, con el gesto cansado de quien ha recorrido una gran distancia no hace mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La elfa se acercó a la mesa con paso resuelto mientras cogía una banqueta en el trayecto y se sentó junto a sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bienvenida, Namis. ¿Qué tal el viaje?-le saludó Wulbaif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los he tenido mejores, sin duda.-dijo la elfa emitiendo un largo suspiro.-Vengo de hablar con los druidas de Sierra Espolón, donde se retiran los durmientes. Muchos parecen estar teniendo más visiones como las tuyas, Wulbaif. La cosa parece empezar a calentarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif no dijo nada. En su lugar miró durante unos momentos por la ventana, absorto en sus pensamientos y perdido en contemplar las estrellas que podían distinguirse con nitidez en el cielo de la noche de Ventormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un rato volvió la vista y rompió su silencio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece que el tiempo juega en nuestra contra, y aún no sabemos muy bien contra qué o contra quién nos enfrentamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sea quien sea.-dijo Abrahamdale.-Es algo grande. Los indicios que hemos ido encontrando parecen bastante claros. Voriya vivía en el norte de Azeroth antes de la Gran Guerra, y lo que precedió a la venida de la Legión recuerda mucho a lo que hemos estado encontrando por los dos continentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que crees que...-dijo Fixiot, sin llegar a terminar la frase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que, o alguien está llamando de nuevo a la Legión, o algo muy similar a esos bastardos está de camino.-dijo Abrahamdale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y no nos queda mucho tiempo, a juzgar por lo que he visto en Sierra Espolón.-añadió Namis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif se puso en pie, apoyando las manos en la mesa con firmeza y mirando a sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amigos, entonces nos espera una dura tarea por delante. Tenemos ante nosotros el preludio de la destrucción y aún no sabemos ni de dónde vendrá ni qué forma adoptará. Ni siquiera sabemos quién anda detrás de todo esto. Y lo peor es que Azeroth está indefenso. Las hermandades se afanan en obtener la gloria en pequeñas lides, enfrentados a los clanes de la Horda, olvidando los tiempos en los que Horda y Alianza combatieron codo con codo por un objetivo mucho más importante: sobrevivir a la Legión. Es hora de actuar, y tenemos demasiados frentes para hacerlo. Debemos alertar a Clanes y Hermandades, Horda y Alianza, y debemos descubrir qué está ocurriendo realmente, y quién anda detrás de todo esto. Hasta ahora sólo disponemos de señales, señales que pocos querrán atender, y debemos buscar pruebas irrefutables que nos permitan dar una voz de alarma clara y rotunda, que nos permita unir a todos ser viviente de los dos continentes, de cualquier raza y grupo. Está en juego la supervivencia de todos nosotros, y puede que alguien más esté envuelto en esta búsqueda pero, por lo que a mí respecta, somos nosotros los que hemos emprendido el viaje y debemos concluirlo. Es hora de trazar un plan y ponerse en marcha. Qué decís, ¿estáis conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro interpelados se pusieron en pie al unísono, llevándose la mano al corazón, donde se dibujaba una de las alas del grifo del emblema de su hermandad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre.-Respondieron los cuatro.- Somos los Caballeros del Grifo, y defenderemos este mundo hasta el último aliento del último de nosotros, y te seguiremos a tí en esta y en cualquier batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif les miró sonriente, orgulloso de sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien pues.-dijo éste.- Hora de moverse entonces, pero primero debemos convocar a toda la hermandad y ponerles al tanto de lo que se nos avecina. Vamos a necesitar a todo el mundo, desde los consejeros hasta los novatos. Los Caballeros del Grifo no combatimos solos ni dejamos a nadie de lado, y no sólo necesitaremos todas las manos posibles, sino que quiero que todos sepan que en este asunto todos nos la jugamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Iré a buscar a Bárbo al distrito de los magos.- Dijo Jezabel.- A ver si conseguimos que esos dichosos eruditos me dejen utilizar la torre principal para enviar la convocatoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo iré al maestro de Grifos a enviar gavilanes con mensajes a Forjaz, MacLeod tiene allí unos cuantos miembros de la hermandad recién reclutados ayudándole en su investigación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De acuerdo.- dijo Wulbaif.- Abrahamdale, Namis, vosotros tenéis que partir a Khalimdor y poneros en contacto con Therzeon. Él se encargará de convocar a los miembros de la hermandad de esa parte del mundo. Después de eso quiero que Namis hable con el Círculo Cenarion de Darnassus, y tú Abrahamdale debes ir a la Isla Bruma de Sangre y buscar a Draconica. Ella podrá contactar con los Draenei de la hermandad que residen en las islas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y yo?-dijo Fixiot.-¿qué pasa conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fix, necesito que vayas a la sede de la hermandad y avises de que pronto va a estar de lo más concurrido por allí. Después necesito que revises los registros de la Hermandad y busques candidatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Candidatos para qué, Wulbaif?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Embajadores. Vamos a tener que hablar con unos cuantos líderes, y no todos van a ser amistosos. Necesitamos efectividad, agilidad y evitar a toda costa que nadie nos tome por fuerzas enemigas. Exploradores con la capacidad de defenderse si es necesario, pero que no representen una amenaza clara. Y sobre todo, gente decidida, porque si algo sale mal lo van a tener muy difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuántos grupos, Wulbaif?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Uno por capital de la Horda, Fixiot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fixiot miró durante un momento a su líder, y silbó por lo bajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, amigo mío. Lo sé. Va a ser una misión verdaderamente dura para quienquiera que vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y para la Alianza?-preguntó Namis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En eso tendremos menos de qué preocuparnos, gracias a los tratados de paz entre las razas de la Alianza. Tendremos que enviar emisarios a las distintas ciudades, pero por suerte ya somos conocidos en ellas y nos costará menos hacernos oir. O eso espero. Mañana acudiré al castillo de Ventormenta y solicitaré audiencia. Espero que Bolvar Fordragon pueda atenderme, ya que el rey es algo joven para entender siquiera una palabra de todo lo que está ocurriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno,-dijo Abrahamdale poniéndose en pie.- pues creo que por ahora está todo dicho. Creo que es mejor que nos retiremos por ahora a descansar algo, porque mañana nos espera a todos un viaje bastante duro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con tranquilidad, los cinco apuraron sus jarras y se pusieron en pie, dejando unas monedas en pago por las bebidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cinco se miraron, en silencio, y estrecharon las manos sobre los hombros del que tenían al lado, formando un círculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amigos míos, a partir de ahora comienza una carrera contra un adversario que no vemos, al que sólo podemos presentir y que no sabemos ni cuándo ni desde dónde atacará. Pero pase lo que pase, prevaleceremos. No permitiremos que nada reduzca a cenizas nuestro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decir nada más, los cinco se apartaron de la mesa y se dirigieron a sus habitaciones. A la mañana siguiente muchas cosas iban a empezar, y pocas tenían visos de ser halagüeñas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-4256481427718156923?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/4256481427718156923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=4256481427718156923' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/4256481427718156923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/4256481427718156923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/03/junto-al-fuego.html' title='3.Junto al fuego'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-4299810860547586239</id><published>2008-03-04T13:49:00.000-08:00</published><updated>2008-03-11T16:06:47.497-07:00</updated><title type='text'>2.Más allá de las fronteras</title><content type='html'>Una brisa helada sacudió el rostro del elfo, haciéndole por un momento tambalearse y casi perder el equilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Viento traicionero... - masculló entre dientes mientras recuperaba la posición y echaba un vistazo en derredor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se giró sobre sí mismo con sumo cuidado y miró hacia abajo en busca de movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos de él una segunda figura ascendía por las escarpadas rocas con cautela, paso a paso, midiendo bien la posición de las manos y los pies antes de planear el siguiente movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Todo bien, Namis?- Preguntó el elfo a su compañera de viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo en orden, Abrahamdale.- respondió la elfa aprovechando para tomar aire.- Aunque menudo viajecito en el que me has embarcado. Casi resulta más cómodo ir a pie desde Menethil a Forjaz que subir por estas montañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿y los paisajes?.-Respondió el elfo sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que puedo prescindir de ellos a cambio de un camino algo más horizontal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacudiendo la cabeza volvió la vista nuevamente hacia delante, hacia las rocas que tenía ante sí, ignorando la interminable pendiente que, a su espalda, descendía en un escarpado zigzag hasta donde se perdía la vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya casi hemos llegado, Namis. De aquí en adelante el camino es algo más sencillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sabes lo que me alegra oir eso, Abra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con deliberada lentitud, el elfo extendió una mano para asirse a un saliente de roca que parecía un buen candidato, y con un fuerte impulso, ascendió un poco más por la pendiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los minutos pasaban silenciosos, con el viento como único interlocutor. Los minutos se fueron convirtiendo en horas y los dos elfos continuabas su trabajoso ascenso, con obstinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Abrahamdale? Creí que habías dicho que quedaba poco. Es más, juraría que habías dicho que el camino era más sencillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, digamos que no era del todo cierto.-Respondió Abrahamdale mascullando mientras subía por el borde de un saliente de roca.- Pero ahora sí lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol había recorrido ya buena parte de su camino por los cielos de Costa Oscura y se acercaba con tranquilidad al horizonte, tiñendo las lejanas aguas de fuego. Abrahamdale se inclinó sobre el saliente de roca para ayudar a terminar el ascenso a su compañera, y los dos se detuvieron un momento a contemplar la maravillosa vista mientras recuperaban el aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He de admitir, elfo testarudo, que la subida merece la pena.-dijo Namis.-La vista es maravillosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una lástima que no hayamos venido hasta aquí para contemplar el paisaje.-respondió el elfo mientras continuaba respirando profundamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí.-respondió ella.- Tienes toda la razón. ¿Seguirán existiendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso espero.-respondió él.-De lo contrario estaremos de nuevo tan perdidos como al principio, y por la Hermandad que necesitamos conseguir más información de todo este asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y, además, si no siguen ahí todo este ejercicio no habrá servido de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero habrás contemplado una puesta de sol magnífica, querida Namis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos sonrieron y dieron la espalda al vacío por el que habían estado ascendiendo las últimas horas y al sol poniente. Su búsqueda estaba más adelante, adentrándose más en la cordillera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terreno se había suavizado tras aquel saliente, y aunque irregular se podía continuar caminando sin demasiado esfuerzo. Un poco más adelante el suelo se elevaba en una suave pendiente, y tras ella se intuía un muro de montañas al otro lado de un vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que ahí está el valle que buscamos.- respondió Abrahamdale.- Estuve hace ya mucho tiempo, pero parece que casi estamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espero que ese "casi" no sea como el de antes.-respondió Namis acelerando un poco el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron a lo alto de la pequeña colina y miraron hacia abajo. A una buena distancia bajo sus pies se extendía un pequeño valle rodeado de montañas escarpadas, casi como murallas de altura imposible que resguardaban el lugar de cualquier mirada y cualquier ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el centro se extendía un lago de aguas oscuras, ya que ninguna luz se proyectaba sobre ellas, y en una de sus orillas la luz de docenas de antorchas dibujaba un mosaico naranja sobre el lugar en penumbra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Después de todo, la aldea sigue en pie y habitada.-Dijo Namis observando las cabañas pobladas de antorchas y escuchando la música que provenía de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, y parece que están festejando algo.-respondió Abrahamdale.-De nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Serán gente dada a las festividades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Eso parece. Para ser trolls, la verdad es que son mucho más alegres que los que nos encontramos en otros lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos se quedaron un momento contemplando el lugar, intentando distinguir un poco más de las figuras que se movían allí abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9cQQVRa4fI/AAAAAAAAAAY/PaXu_HM4HU0/s1600-h/aldeaTroll.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9cQQVRa4fI/AAAAAAAAAAY/PaXu_HM4HU0/s320/aldeaTroll.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176624169459835378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;-Bueno,- dijo por fin Namis. - alegres o no, tenemos una misión que cumplir, y unas preguntas que hacer a la gente de allí abajo, sean trolls, tauren o no muertos, así que es hora de empezar a bajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón, como de costumbre.- respondió él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y... ¿cómo sugieres que bajemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrahamdale no respondió, pero alzó la vista un momento y miró en derredor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Abrahamdale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De improviso, el elfo echó a correr y saltó al vacío, ante la sorpresa de su compañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero qué... ¡Abrahamdale!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Namis observó la trayectoria de su compañero cuando, de pronto, su caída se vio interrumpida por las ramas de un enorme árbol que se alzaba ante ellos a cierta distancia del lugar donde había estado el elfo y que descendía hasta el valle mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que esto podrá con el peso de ambos.- dijo el elfo sujeto al árbol mientras intentaba afianzar la precaria sujección que había conseguido tras el salto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero tú estás loco? Me has dado un susto de muerte. Podías haberme avisado de lo que pretendías hacer. ¿Así bajaste la última vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, la última bajé con una poción de caída lenta, pero no me quedaba ninguna y no tenía dinero suficiente para comprar más. Sin embargo, recordaba este árbol, y estaba bastante seguro de que nos podría servir para bajar hasta la aldea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí,-dijo Namis.-estás loco de remate. Podías haberme dicho antes lo de la poción. Podíamos haber traído cuerdas o algo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrahamdale miró hacia abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dime en serio que tienes una cuerda capaz de llegar hasta ahí abajo que no sea demasiado pesada para subir todo este trayecto que hemos recorrido hace un momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Namis sopesó las palabras del elfo unos instantes, y asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahí tienes razón, loco suicida. En fin.- dijo suspirando.- será mejor que vaya hasta donde estás y lleguemos de una vez a destino. Espero que al menos nos dejen pasar la noche junto al fuego, porque está empezando a refrescar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Primero bajemos, luego veremos qué tal se nos dan las cosas. Tenemos que hablar de cosas incómodas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y qué no lo es últimamente...-dijo Namis mientras se retiraba para tomar impulso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una breve carrera, Namis repitió los movimientos de Abrahamdale y saltó al vacío, aferrándose a las ramas del gigantesco árbol con agilidad felina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buen salto compañera. Ahora al último tramo del viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y juntos empezaron a descender por las ramas del titán arbóreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No demasiado lejos, la aldea bullía de alegría con festejos imprecisos. El lugar estaba aislado desde hacía tanto tiempo que pocas cosas afectaban a su día a día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También eso había convertido a la aldea en un lugar tan importante, porque su aislamiento había mantenido intacta su memoria de épocas pasadas y terribles, y esa memoria es la que buscaban los dos elfos que descendían obstinados por las ramas de aquel árbol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-4299810860547586239?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/4299810860547586239/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=4299810860547586239' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/4299810860547586239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/4299810860547586239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/03/ms-all-de-las-fronteras.html' title='2.Más allá de las fronteras'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9cQQVRa4fI/AAAAAAAAAAY/PaXu_HM4HU0/s72-c/aldeaTroll.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3858714252430022422.post-6549650367137530198</id><published>2008-02-17T16:01:00.000-08:00</published><updated>2008-03-11T16:00:45.182-07:00</updated><title type='text'>1.Una declaración de principios</title><content type='html'>La noche era francamente agradable. Soplaba una suave brisa en la ciudad de Ventormenta, y la luna lanzaba una suave luz azul sobre el empedrado de la ciudad, redondeado por las titilantes llamas de las antorchas anaranjadas. Al viajero, veterano o no, siempre sorprendía la enormidad de aquella ciudad, pero en aquellas noches sobrecogía más su discreta magia, la belleza de sus casas, sencillas pero hermosas... era una noche magnífica para pasear por Ventormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no fuera por el estruendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Acabaremos con la Horda!&lt;br /&gt;-¡A por ellos!&lt;br /&gt;-¡Exterminémosles!&lt;br /&gt;-¡Venganza!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así uno tras otro. La ciudad, que en cualquier otra noche sería alborozo para el viajero meditabundo, se había convertido en un estridente conglomerado de hombres y mujeres escandalosos, todos armados hasta los dientes y con la sed de sangre encendiéndoles la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un rincón de la plaza, ligeramente apartados de la muchedumbre, cuatro figuras observaban la escena en silencio, con gesto sereno en los rostros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad en sí misma era un hervidero de gentes de las más diversas razas: elfos, gnomos, humanos... así que no era de extrañar que aquel grupo fuera igualmente diverso, ya que lo componían dos humanos, hombre y mujer, y dos elfos, miembros del pueblo del ocaso. No obstante, algo les unía, algo que iba más allá del emblema que lucía en el pecho de cada uno, el emblema de la Hermandad de la que eran parte y bajo cuyos ideales vivían, mataban y morían, y cualquier viajero atento notaría esa unión a 100 pasos de distancia con tan sólo saber leer en el corazón de cualquiera de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9cOwFRa4eI/AAAAAAAAAAQ/1u0ORgb6ZVM/s1600-h/Observandoalosvengadores800.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9cOwFRa4eI/AAAAAAAAAAQ/1u0ORgb6ZVM/s320/Observandoalosvengadores800.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176622515897426402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;-Cualquiera diría que lo creen de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyado contra una columna uno de los elfos, de ojos eternos y cabellos de color jade, observaba a la multitud mientras jugueteaba con el pomo de su espada distraidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y por desgracia, así es.- le respondió la mujer. Tenía un rostro hermoso, casi atemporal, más propio de la raza de su compañero que de la suya propia, y en su porte se intuía a una poderosa sirvienta de los poderes arcanos. Su cabello plateado ondeaba ligeramente con la brisa nocturna, y emitía de vez en cuando suspiros de frustración.- No sé cuándo van a entrar en razón esta panda de mocosos y dejarán de reunirse para presumir del tamaño de sus espadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es propio de los críos, Jezabel.- Respondió el humano.- Dales un arma y se creerán los salvadores de Azeroth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, Wulbaif.- le respondió el segundo elfo.-Así es su código, vacío y limitado. Pero tú nos enseñaste mucho más que eso cuando nos reuniste a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif, el humano, se erguía orgulloso en el centro del cuarteto, observando como el resto de sus compañeros la marabunta de candidatos al desastre. Aquel guerrero llevaba sobre sus poderosos hombros el peso del liderazgo, pero también la grandeza del que sabe cómo hacer uso de él. Era el Gran Maestro de la Hermandad, y todo lo que eran se lo debían, no sólo a sí mismos, sino a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias, Abrahamdale, pero mucho de todo eso ya lo sabíais vosotros cuando el camino nos reunió. Una espada no salva al mundo si el que la lleva tiene el corazón negro y la vista nublada por la sangre. Y estos necios no tienen ni la inteligencia suficiente para oscurecer su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrahamdale, el segundo elfo que se había dirigido a Wulbaif, volvió la vista hacia el cielo, deleitándose en el brillo de la luna llena durante unos instantes, como solía hacer en su juventud en los bosques cercanos a Teldrassil, cuando comenzó su aprendizaje en las artes de los druidas y los cambios de forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El que porta la espada sin saber escuchar u observar es más peligroso que el mal al que cree estar combatiendo.- Recitó como recordando un pasaje de algún pergamino que alguna vez pasó por sus manos.- Entrégale vista, entrégale oido y enséñale a ver el mundo con equidad, y entonces Azeroth tendrá posibilidades de salvarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abe, a veces te pones de un filosófico que asusta.- Respondió Jezabel.- ¿No es más fácil decir que son todos una panda de niñatos necios e insensatos que disfrutan sembrando la discordia y el caos sólo por poder presumir delante de otros de sus inmerecidas cicatrices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ambas cosas son totalmente ciertas, Jezabel.- Respondió Wulbaif.-Y, por desgracia, ninguna de ellas figura entre los pensamientos de esa manada de aprendices de matarife.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo digo que es un farol.- Dijo de pronto Fixiot.- Apuesto a que no salen de la ciudad. Sólo están aquí para presumir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes que no soy dado a las apuestas, mi buen Fixiot.- Respondió Abrahamdale.- Pero si tuviera que apostar diría que tienes razón, y no creo que perdiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Panda de críos chillones... con gusto le prendería fuego a los calzones de más de uno y más de una. Mira a esos idiotas, pintándose la cara como para ir a la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Calma Jeza, bastante tienen los pobres, siendo como son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo sé Wulbaif, pero me exasperan. Mira cómo van, desbocados como animales en celo, pero en vez de deseo carnal tienen sed de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mí siempre me ha parecido más interesante el carnal.-Respondió sonriente Abrahamdale.- Lo de la sangre mancha mucho, y detesto dar trabajo extra a las lavanderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca de ellos, un muchacho corría enloquecido de un lado a otro blandiendo temerariamente su espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mataremos a esos bastardos de la Horda!- gritó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ahí va otro. Que sí, que sí, que los vais a matar a todos, que sóis los adalides de la justicia y el orden, ya me he oido todos esos cuentos.- dijo Jezabel parodiando los movimientos de esgrima del joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho, sintiéndose aludido, detuvo su frenética carrera y giró la vista hacia los cuatro miembros de la hermandad. Sus ojos brillaban de fanatismo, y en su mente la posición estática de aquellos cuatro le resultaba más desafiante que todas las posturas de ataque de los dos continentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh!¡Vosotros!¿No venís a acabar con la Horda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro se miraron fingiendo sorpresa. Después, como en un juego de imitación, los cuatro miraron al muchacho con sorna y se apuntaron con los pulgares, mientras con los labios decían: "¿Es a nosotros?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la altanería que confiere la juventud y la experiencia, el joven se acercó a los cuatro Caballeros con la espada medio alzada, mirando con desprecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, a vosotros os digo. Qué os pasa que estáis ahí tan inmóviles, riéndoos, parece ser, de quienes nos reunimos para luchar por la justicia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus palabras se vieron interrumpidas por la carcajada del elfo Fixiot, que había estado intentando contener la risa desde que el muchacho les dirigiera la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué tiene tanta gracia?-Le espetó el muchacho apuntándole con la espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada, hijo, nada.- respondió el elfo mientras recuperaba la compostura.- Sólo un chiste que acabo de recordar, nada importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo digo que os burlábais de mí.- Respondió el muchacho alzando un poco más la espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo que tú bajaría el arma, mozalbete.- Dijo la voz de Wulbaif a su lado. Nadie parecía haberse movido, pero de pronto el enorme guerrero se encontraba justo pegado a su oreja, ordenándole que bajara el arma mientras, con calma, se llevaba la mano al pomo de su propia espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me amenazas, anciano?-respondió altanero el muchacho apartándose de Wulbaif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrero se detuvo en seco con gesto serio. Los ojos, sin embargo, le traicionaban, porque sonreían todo lo que no lo hacía su expresión. Se giró despreocupadamente hacia sus compañeros, dando la espalda al muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El niñato este me ha llamado anciano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso parece Wul.-Respondió Jezabel sonriendo.- Se ve que los años no pasan en balde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se lo tengas en cuenta Wulbaif.-respondió Abrahamdale.- Sólo es un niño. A su edad todos los adultos nos parecían ancianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A quién estás llamando niño?-interrumpió el muchacho con los dientes apretados y alzando más la espada.- ¿Quiénes os habéis creido que sóis para insultar así mi honor? Seguro que sóis escoria de la Horda infiltrada, espías que van a informar de nuestras acciones al enemigo para que nos pillen por sorpresa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un golpe seco resonó en ese momento, interrumpiendo la perorata del chico. Ante el muchacho se erguía el cuerpo de Wulbaif, con la mano extendida tras haberle abofeteado con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chaval, aturdido, había caido de rodillas, soltando la espada. Nadie pareció prestarle especial atención al suceso más allá del grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif se inclinó ante el chaval y le asió del cuello de la camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En primer lugar, creí haberte dicho que bajaras el arma. En segundo lugar, el día que tú tengas honor será el día que yo lleve muerto varias generaciones, porque ahora mismo tienes la integridad de un renacuajo. Y en tercer lugar, no creo que la Horda necesite espía alguno para pillaros por sorpresa, panda de aficionados. Viendo cómo os organizáis lo que nos sorprendería es que lográrais siquiera cruzar la puerta de Ventormenta en una formación de combate remotamente eficaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrero soltó la camisa del muchacho, dejando que este volviera a desplomarse en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico, escupiendo sangre y un par de dientes, se puso en pie y recogió su espada, rabioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sóis unos cobardes! ¡No valéis nada! ¡Lo único que decís son naderías que os excusan de tomar parte en nuestra noble misión! Escoria Horda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez fue Abrahamdale el que reaccionó antes, lanzándose sobre el muchacho al tiempo que se transformaba en pantera y aterrizaba contra su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, el chico acabó de espaldas en el empedrado, pero esta vez con un felino de piel azulada y ojos inquietantes que le observaban desde demasiado cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La cobardía es lo que te lleva a tí a empuñar las armas como el necio que eres.-dijo la pantera.-La cobardía es lo que te lleva a tí y a esa manada de insensatos a combatir cuando no se ha lanzado el guante. No nos llames cobardes a nosotros, pues no sabes nada. Hemos combatido en más lugares de los que te han hablado jamás. Hemos sanado demasiadas heridas propias y ajenas, y hemos enseñado lo que es la verdadera libertad a más gente de la que creerías. Tu libertad es la ley del bruto, del animal ciego, que se impone por las armas a todo lo que es diferente. La verdadera libertad es la que permite vivir y trabajar sin pensar en odiar al vecino. ¿Nos llamas cobardes por no querer matar ciegamente? Te equivocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El felino se apartó del muchacho, liberándole de su peso y permitiéndole ponerse de nuevo en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conforme el muchacho se incorporaba, Abrahamdale recuperó su aspecto élfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nosotros somos la Hermandad de los Caballeros del Grifo, niñato.- Continuó el elfo.- Y no nos enorgullecemos de derramar sangre por iras mal controladas. Si alguien nos ataca, recibirá su castigo. Si alguien ofende al débil, encontrará nuestras armas en su camino. Si alguien deshonra todo lo honesto que hay en la vida de los inocentes, sean de la raza que sean, nos encontrará en medio. Pero nunca esperes encontrarnos ansiosos por atacar una ciudad por mero deporte. Eso se lo dejamos a escoria como tú que aún no sabe atarse los cordones de las sandalias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dicho esto, el elfo dio la espalda al muchacho y volvió junto a sus compañeros, que lanzaban de vez en cuando miradas de lástima al chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho, inmóvil, vio cómo los cuatro compañeros se alejaban en dirección a la taberna. A su lado, inerte, yacía la espada que había levantado contra aquellos desconocidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dedicarle una segunda mirada al filo ni a la empuñadora, el muchacho dio la vuelta y echó a correr hacia su casa con lágrimas en los ojos. Había entendido, por fin, que había estado a punto de cometer un terrible error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde una de las ventanas de El Cerdo Borracho, Wulbaif, Jezabel, Fixiot y Abrahamdale vieron alejarse al chico, dejando atrás la espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece que ha entrado en razón.- Dijo Jezabel rompiendo el silencio.&lt;br /&gt;-Si al menos el resto hicieran lo mismo...-respondió Abrahamdale.&lt;br /&gt;-Paciencia, amigos míos.- Dijo Wulbaif.- No perdáis la fe. Tarde o temprano el mundo se redimirá.&lt;br /&gt;-De una manera o de otra, quieres decir.- Añadió con gesto lúgubre Fixiot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wulbaif, no dijo nada, pero en su expresión mostraba que pensaba lo mismo que su compañero. Los cuatro lo pensaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En silencio, los Caballeros del Grifo cogieron sus jarras y bebieron. Había muchas batallas pendientes de librar, y la de aquella noche no era una de ellas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3858714252430022422-6549650367137530198?l=abrahamdale.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://abrahamdale.blogspot.com/feeds/6549650367137530198/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3858714252430022422&amp;postID=6549650367137530198' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/6549650367137530198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3858714252430022422/posts/default/6549650367137530198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://abrahamdale.blogspot.com/2008/02/una-declaracin-de-principios.html' title='1.Una declaración de principios'/><author><name>Abrahamdale</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04490226212016987892</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='08558400497339703521'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cP-wOArp1Fo/R9cOwFRa4eI/AAAAAAAAAAQ/1u0ORgb6ZVM/s72-c/Observandoalosvengadores800.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry></feed>